sábado, 26 de abril de 2014

Comentario sobre el lote 0242 de la Subasta ÁUREO, colección Ramón Muntaner



El pasado 24 de abril se celebró en ÁUREO la subasta de la colección Ramón Muntaner. Nuestro colaborador Manuel Mozo Monroy ha realizado en EXCLUSIVA para esta web un exhaustivo comentario sobre el lote 0242, el único ejemplar hasta la fecha de dinero de Pedro Ansúrez, conde de Valladolid y tutor de Ermengol VI (1102-1119), una pieza de incalculable valor histórico y numismático pero bastante desconocida para el público en general

Dinero de Urgel del conde de Carrión y Saldaña: don Pedro Ánsurez. 
© Por Manuel Mozo Monroy, 2014

Dineo/Dinero. Ve. Urgel (finales 1102 – finales 1109). P: 0,99. D: 18. R: U. Antigua Col. Ramón Muntaner (Barcelona).
Anv: Cruz patada. L: 1ª Nom.-Sing. “:PETRVS COMES”, T: “Pedro, Conde”.
Rev: Cruz de San Antón o Antonio o cruz en forma de letra griega “Tau” mayúscula, con alfa ni omega pendientes. L: 1ª Nom.-Masc. “+ VRGELLODVS”. T: “Urgel”.


En puridad, la presente acuñación no debería de aparecer en un tratado de moneda castellano-leonesa pues de facto no fue labrada ni circuló jamás en los territorios sujetos a estas dos últimas coronas. Sin embargo, y dado que fue fabricada por uno de los nobles más cercanos y fieles de la corte del rey Alfonso VI, es por lo que hemos decidido realizar a algunos comentarios sobre la misma.

Pedro Ansúrez fue embestido por el rey en 1074 como conde sobre la localidad de Carrión – “Carrionensium comes”-, recibiendo idéntica dignidad en 1077 sobre San Román de Entrepeñas –tenencia que compartió con su hermano Diego- y Saldaña –villa que también le fue entregada bajo su control en el mismo año-.

Dado que las conquistas del rey Alfonso VI se continuaron en dirección sur con cierta rapidez, los nuevos territorios tomados al Islam quedaron fuertemente despoblados, razón que movió al monarca a encomendar su repoblación a los caballeros más relevantes de su reino. Así, Alfonso le entregaría también a Pedro en 1084 las ciudades de Zamora y Toro, y el señorío de Valladolid hacia 1093 (1), culminando sus tenencias condales con la entrega de Liébana en el 1101 –si bien ya era señor de esta región desde 1071 (2)-.

Sería apenas un año después, cuando un suceso ciertamente fortuito, le obligó a dejar de lado sus obligaciones político-militares en Castilla y León, para marcharse durante algún tiempo a territorio catalán. Su segunda hija, llamada María Pérez, había casado tiempo atrás con el valiente conde de Urgel, Ermengol V, que falleció mientras combatía a los musulmanes en Mollerusa el 14 de septiembre de 1102, dejando este condado en manos del hijo de ambos. Debido a la corta edad de pequeño –a la sazón un niño de apenas seis años- obligó a su madre a recurrir a don Pedro Ansúrez para que ejerciese las labores de protector o tutor del pequeño Ermengol VI, y así proteger los ahora ya dominios de su nieto contra las nuevas ofensivas almorávides que se estaban produciendo desde Balaguer en aquellas fechas. Allí viviría don Pedro junto a su esposa Eylo Alfonso y su hija María desde que éste se trasladó a tierra urgellense –que en aquellos momentos se extendía hasta la actual Andorra- a finales del 1102, y hasta los últimos meses del año 1109 (3) en que Ermengol empezó a hacerse cargo de las riendas del condado pirenaico heredado de su padre (4).

Es por tanto en este contexto histórico y temporal donde debería encajarse el presente “dinero” –término diplomático con que se designaba a estas monedas labradas en los condados de la Marca Hispánica- pese a que estudios posteriores insistan taxativamente en catalanizar dicha expresión en la forma “diner”. No son muchos los documentos de la época en que se citen este tipo de amonedaciones condales, pero sin embargo sí que se conoce uno datado precisamente en 1105 y 1106 –es decir, en las fechas en las que nos estamos moviendo-, por el cual el conde Ansúrez entregaba a Alfonso I el Batallador la zuda de Balaguer y las tres cuartas partes de esta ciudad, junto a la mitad de los castillos que este magnate custodiaba en los alrededores de la misma; a cambio y como contraprestación, el monarca aragonés otorgaba al conde y a su nieto Ermengol VI –“Ermengavdus comes”- la mitad de dicha zuda cediéndoles además las vituallas necesarias para el suministro y sostenimiento de la milicia que acompañaba a don Pedro, junto a una cantidad de numerario en metálico que ascendía a tres mil sueldos de dineros: “Et rex donat illo comite don Petro et ad sua muliere in lures dies, tandiu uiuos fuerint et prendere illud quesierint, pane et uino et carne per ad XL homines et çebata per ad XL caballos et per lure sollata tres mille solidos de dineros” (5).

En lo tocante al diseño monetal de esta labra, y como no podía ser de otra manera, su tipología no difiere en términos generales a la de las labras castellano-leonesas que estaban al uso y que le era conocidas al propio conde don Pedro. Así y de un lado, se muestra la prototípica cruz patada equibracial que utilizaba en los reinos de León y Toledo el rey al que servía don Pedro -Alfonso VI-, rodeando dicho símbolo cristiano de la legitimación nobiliaria que en ese preciso instante detentaba, y que no era otra que el título de conde –“Petrvs Comes-Conde Pedro” (6). Dicho lema, parece discontinuarse en el reverso con la inscripción del latinismo “+ Vrgellodvs-Urgel” (7), que una vez más circumbala una simbología de inspiración cristiana que incluye en el campo una cruz en forma de letra griega “Τ - tau” mayúscula, de la cual penden sendas letras “Λ - alfa” mayúscula y “ω – omega” minúscula, en clara alusión al principio deista bíblico del “Ego sum Alpha et Omega, principium et finis-Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin” (Apocalipsis, 21:6).


Figura 1: Dinero de Pedro II como tutor de Aurembiaix
con lema Petrvs Comes / Urgel

Este elemento crucífero central, conocido como cruz de San Antón o de San Antonio, es acaso el elemento más peculiar de este dinero. Ciertamente no podemos ni sabemos darle una explicación coherente a este símbolo puesto que no parece haber ningún tipo de relación entre este condado y dicha letra “tau”, así como ni siquiera entre Urgel y el ermitaño cristiano San Antonio abad, fundador del movimiento eremítico. De igual manera parece también poco probable que con ello se pueda estar invocando a una supuesta gradación vasallática entre los títulos de “rex” y “comite” que obligase a éste último a truncar uno de los travesaños de la cruz en señal de subordinación jerárquica, puesto que de ser así tampoco tendría sentido que hubiese grabado la cruz de Santa Elena en el anverso de la pieza. Por último, y después de revisar varios pergaminos en los que aparece la signatura diplomática del conde -“Petrvs Ansuriz comes, s[ignat]”-, parece asimismo claro que en su trazado tampoco parece adoptar una forma gráfica especialmente alusiva al de la estructura lineal de la ya indicada letra griega por lo que también descartamos que la “tau” pudiera ser un elemento formal de su rúbrica.
Firma del conde Pedro Ansúrez realizada en 1108
(Tumbo A de la Catedral de Santiago, pp. 27v)

Finalmente y a modo puramente especulativo, pensamos que este grafema “tau” podría quizás estar relacionado acaso con la divisa personal del conde a través de la cual se le identificase a él y a su “militia” –mencionada anteriormente de manera indirecta en el acuerdo con Alfonso I de Aragón de los años 1105 y 1106-, a la hora de entrar en batalla, descartándose por ende cualquier vinculación del mismo a la orden del Templo de Salomón, a la de los Hospitalarios o a la de los Antoninianos, fundadas todas ellas posteriormente entre los años mediados y finales del siglo XI. No obstante, lo que sí parece manifiesto es la tremenda similitud iconográfica y simbólica entre este dinero condal de Pedro Ansúrez, y los denarios castellano-leoneses de crismón ordenados labrar entre 1099 y 1109 por el rey Alfonso VI en las ciudades de Toledo, León y Santiago de Compostela (Véase Figura 2).

Dineros Crismón de Alfonso VI de Toledo (con lema “Toletvm” y “Toletvo”),
León (“Leo Civitas”), y Santiago de Compostela (“S Iacobi”)

NOTAS A PIE DE PÁGINA

(1) Históricamente no está claro en qué momento recibió Ansúrez la villa del “Vallis Oleti-Valladolid”, pero lo que sí es cierto es que en 1095 ya era una ciudad de cierta categoría que tenía organizado su municipio a la manera leonesa reglado de acuerdo al Fuero de León, y cuya impronta aparece en los documentos de la época citándose expresiones del tipo “ad foro de Leone” o “in foro legionis”.

(2) Don Pedro era de hecho el poseedor de todos los señoríos leoneses limítrofes con Castilla, desde las montañas de la Liébana has las tierras de Íscar y Cuéllar –lo que desde antiguo se venían llamando los “campos góticos”.

(3) Los documentos de la época no afirman con meridiana claridad en qué momento Pedro Ansúrez dejó de ejercer esta función de tutoría sobre su nieto, pero sí parecen dejar claro éstos que Ermengol ya rubricaba donaciones por sí mismo como conde hacia 1110, y que don Pedro se encontraba en Carrión y Saldaña en idénticas fechas.

(4) Tan vinculado estaba el condado de Urgel con los condados que tenía don Pedro en zona leonesa, que consta documentalmente que el propio Ermengol V, después de gobernar algún tiempo su condado catalán, se trasladó a los dominios leoneses de su suegro, dejando el gobierno de Urgel a cargo de Gerardo Poncio. Aunque este yerno de Pedro Ansúrez nunca tuvo el gobierno de la ciudad, suele llamársele Armengol I de Valladolid. A la muerte de Pedro Ansúrez –acaecida más que probablemente en 1118, pues el conde desaparece de los diplomas urraqueños a partir de diciembre de 1117- heredó el gobierno de Valladolid su propio nieto, el conde Armengol VI de Urgel y II de Valladolid, poderoso magnate que a los paternos dominios catalanes de Urgel uniría los maternos leoneses de la Tierra de Campos.

(5) F. Miquel Rossell en su “Liber Feudorum Maior”, Barcelona, 1944, doc. 160. Posteriormente fue transcrito con ligeras modificaciones por Lema Pueyo, J.A., “Colección Diplomática de Alfonso I el Batallador de Aragón y Pamplona (1104-1134)”, San Sebastián, 1990, doc. 16. Asimismo revísese Andrés Farón Fajaldo: “Poder y vasallaje en los siglos XI y XII. La militia de Pedro Ansúrez, conde de Carrión y Saldaña”, PITTM, Palencia, 2009, pp. 151-184.

(6) No hace falta indicar que en aquellos años plenomedievales, la labor de tutoría que en puridad estaba ejerciendo don Pedro sobre su nieto –por petición expresa de su propia hija, María-, no era un ultraje para Ermengol VI ni para el condado, sino una función de protección totalmente legítima sobre el territorio condal de Urgel, razón que por tanto obvia cualquier discursión sobre si el título “comes” o “comité” era el más correcto o no: don Pedro, era de hecho –aunque no de derecho- el Conde de Urgel, título que sin dudarlo retornó a su nieto tan pronto éste alcanzó su mayor edad.

(7) Precisamente es esta expresión es la que se demuestra que don Pedro no tenía pretensión alguna de ser considerado titular del condado, prefiriendo utilizar tan sólo el toponímico de la ciudad de Urgel, en lugar del más comprometido “Vrgellensis-de Urgel”, que sí que le convertiría en “Petro Comes Vrgellensis-Pedro, conde de Urgel”, intitulación que manifiestamente, prefirió obviar. Idéntica actuación realizaría entre 1209 y 1213 –aunque las circunstancias históricas fueron otras- el rey Pedro II de Aragón acuñando a su nombre un raro denario para este mismo condado mientra ejercia el tutelaje sobre la condesa Aurembiaix de Urgel –que le había cedido a su vez su propia madre, doña Elvira, oponiéndose con ello a las pretensiones secesionistas de Gerau Ponç de Cabrera (Véase Figura 1)-.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante comentario a esta magnífica pieza.
Quizás me ha faltado algo de contextualización de la realidad numismática en donde fue batido, lo cual, a mi entender conduce a conclusiones distintas a lo aquí planteado.
1.- La cruz equilateral patada ya había sido usada en Urgell por Ermengol V, padre del tutelado de Pedro Ánsurez (Cus.CG 1927).
La cruz equilateral es también el elemento más común en todos los sistemas monetarios derivados del modelo carolingio y efectivamente, en la zona catalana lo encontramos en Barcelona, Girona, Empuries y Roda desde Carlomagno (~801), siendo su uso habitual desde entonces también en otras cecas como Osona y Rosselló, o sea en todas salvo Cardona y Besalú. Si nos adentramos en el ámbito occitano la cosa es bastante similar.
2.- En relación al reverso, ciertamente es particular el uso de la tau entre alfa y omega, que hay que relacionar con el crismón pero en un formato definitivamente original, hasta donde yo sé. Sin embargo su vinculación con el crismón castellano vuelve a ser precipitada: el crismón ya lo encontramos en el inicio de las acuñaciones urgellesas conservadas de Ermengol III y IV (Cru.CG 1923 a 1925), que son 50 años anteriores al inicio de la acuñación castellana.
Nuevamente no volvemos a encontrar con una iconografía propia de modelos carolingios, de la que desconozco su principio, pero de la que hallamos ejemplos con cierta frecuencia en el contexto condal catalán, ya sea propiamente como crismón, el de Urgell citado, o distintos tipos de cruces entre alfa y omega, en Girona y Rosselló.
No tiene sentido, pues, pensar en la importación de tradiciones que ya eran propias de Urgell y de su entorno cultural inmediato. Creo que la realidad es inversa, Castilla había empezado a acuñar poco antes (1087) y se encontró entre tres opciones iconográficas: el modelo islámico, el tradicionalista visigótico y el carolingio; las tres fueron ensayadas y las que se relacionan con las de Pedro Ánsurez en Urgell beben de lo carolingio de manera autónoma y ningún dato permite pensar en alguna relación de dependencia mutua, salvo que fuese a la inversa, cosa que tampoco creo, ya que el camino de Santiago y las tropas más o menos mercenarias procedentes del norte de los pirineos, y las monedas que portaban, parecen la vía más razonable de acceso a la iconografía de tradición carolingia.
Por último, la conclusión lingüística sobre la palabra dinero partir del documento entre Pedro Ánsurez y el rey Alfonso el Batallador de Aragón, me parece precipitada, a mi entender lo que dice es que el escribano lo puso el aragonés, y debe relacionarse su uso con la historia de la lengua aragonesa y no con el de la catalana.

Anónimo dijo...

Otras reflexiones (improvisadas).
A mi entender la moneda en cuestión tiene dos elementos singulares dignos de estudio, más allá de sus vínculos con la iconografía tradicional carolingia: la leyenda y el uso de la tau entre alfa y omega.
Y creo que me voy a atrever a hacer algunas reflexiones sobre ello, sin pretender sentar cátedra.
1.- La leyenda, textualmente dice a/ (tres puntos) PETRVSCOMES r/ +VRGELLODVS
Me parece relevante reiterarlo porque el anverso pone de manifiesto que las distintas palabras carecen de separación y eso tiene su importancia en relación al reverso.
En el anverso queda claro que Pedro Ánsurez era conde, cosa que no tiene discusión puesto que ostentaba ese título en Castilla al menos desde 1071, ¿necesariamente de Urgell? Bien, el uso de la dignidad de mayor rango es bastante frecuente en la edad media, aunque no corresponda al territorio de la emisión, lo encontramos en la moneda barcelonesa o en la provenzal desde Alfonso el Casto, y sin embargo no era ni rey de Barcelona (o de Catalunya) ni de Provenza. Contamos con otros ejemplos posteriores con los que no vale la pena cansar. En sentido contrario se puede alegar que Pere el Católico, se titulo conde cuando fue tutor d’Aurembiax, y no rey que era su dignidad mayor, y aunque fuera batido en un contexto de disputa por parte de distintos pretendientes al condado, cosa que no sucede en tiempos de Ánsurez, hay que aceptar que no resulta concluyente la lectura simple del anverso.
En lo que se refiere al reverso, el autor de esta entrada lo lee como una sola palabra latina (VRGELLODVS) que traduce como “Urgel”. Sin embargo Crusafont lee dos palabras VRGELLO DNS, corrigiendo la V por N, es decir “Señor de Urgell”.
Desde luego VRGELLODVS no tiene antecedentes ni secuelas en la numismática urgellesa, VRGI.LO se puede leer en las Ermengol IV, VRGEL en las de Ermengol VI i Pere el Catòlic, VRGL en Ermengol VIII y Auriembiax, VRGELLENSIS en las de Guerau de Cabrera y Ponç de Cabrera y VRGELLI en las siguientes. Así que VRGELLODVS es una anomalía que no tiene explicación si lo leemos como una sola palabra, parece más razonable la interpretación de Crusafont, e incluso me atrevo a sugerir que la lectura también pueda ser DVX, en el sentido de conductor o líder, aceptando que es muy aventurado, aunque con un sentido muy similar al propuesto por Crusafont.
Así pues, la lectura más razonable me parece “Pedro, conde, señor de Urgell” o gobernador de Urgell. Denominándose a si mismo con su dignidad mayor, al tiempo que respetando su condición de regente y tutor, así como los derechos de su nieto, como parece razonable pensar dada su ejecutoria.
2.- En relación al tau entre alfa y omega, voy a aventurarme por caminos procelosos.
Efectivamente el crismón era tradicional en el numerario urgellés , aunque Ermengol V había interrumpido su uso introduciendo la sorprendente iconografía del jinete ibérico que imitaba los denarios de Bolskan. Ese cambio no se prolongó por más de diez años.
Por otra parte no puede existir ninguna duda que Pedro Ánsurez debió de conocer los dineros de crismón castellanos, puesto que su labra comenzó antes de su traslado a Urgell.
Puesto en la tesitura de batir moneda urgellesa es obvio que rechazo continuar con la imitación de moneda ibérica recuperando la simbología cristiana y que el uso del alfa y omega enlaza con la propia tradición condal, ¿cabe pensar que si hubiese recuperado el crismon con todo detalle se hubiese podido entender algún tipo de vinculo feudal con la monarquía castellana? Evidentemente no lo podemos saber (y jurídicamente no hubiera sido así), pero Pedro Ánsurez en Castilla era un conde sometido a la autoridad real, mientras que en Urgell gobernaba un estado soberano, y en esas condiciones debía entregarlo a su nieto llegado el momento. Quizás el tau haya que entenderlo como una decisión de prudencia política y la expresión del buen hacer en la tarea tutelar que tenia encomendada ¿Quién sabe?

José David Rodríguez dijo...

Nota de moderación: el debate iniciado es apasionante, del cual todos estamos disfrutando y aprendiendo. Si que os rogaría que a la hora de publicar os identifiqueis con algún nombre o pseudónimo, ya que asi será más facil referirse al otro a la hora de dar alguna respuesta o réplica, muchas gracias

Anónimo dijo...

Buenas. Soy MMM. Lo primero gracias a todos por haber realizado estás más que interesantes aportaciones que realmente me han ayudado mucho. Y lo segundo lugar, paso a responder sus comentarios de uno en uno.

1) Efectivamente tiene toda la razón en lo tocante al tema de la cruz. Sin duda alguna que desde tiempos de Carlomagno, el identificativo cristiano por antonomasia aplicado a las monedas, fue la cruz de Santa Elena. No tengo nada que comentar al respecto salvo que modifico mi texto en este sentido para ajustarlo a estos comentarios de Usted. No obstante, y dado que Pedro Ansúrez provenía de tierra castellano-leonesa, no es menos cierto que de donde él vio tales cruces era precisamente en la moneda que le era más cercana y familiar.

2) Respecto al comentario de que el crismón es anterior, es ciertamente discutible. Y lo explico, pues todo depende del criterio y conocimiento que se siga.

a) Moneda CG 1923. En dicho libro se comenta que es una pieza de Ermengol III. Pero, primero, no presenta un crismón, sino que se trata de una cruz bautismal. Segundo, no tiene seis travesaños, sino ocho, como una cruz bautismal. Tercero, ni siquiera se trata de una amonedación condal, sino que se ve claramente por el arte y el trazo que es una amonedación episcopal. Cuarto, no aparece el alfa ni la omega por parte ninguna, ni en la pieza, ni en la descripción que se hace de la misma. Quinto, en el libro dice que pone “Ermengo C” pero ciertamente no se lee nada en la pieza. Sexto, de ser Ermengo, no veo porque no pudo se un obispo Ermengol y sí tuvo que ser necesariamente el conde Ermengol III. Y septimo, en el reverso tan sólo pone o parece poner “NON” que desde luego no forma parte de ninguna posible variación de la palabra “Urgel” o “Urgellensis”. Vamos. Que según mi criterio no existe una sola razón para decir que esa moneda es de Urgel.

Anónimo dijo...

b) Moneda 1924. Todo lo aplicable a la 1923 es aplicable a la 1924, con el agravante de que en esta el carácter abacial de la misma es muchísimo más claro, y que además, sus lemas son “DLO” y “ELICOT”, aún más alejados a cualquier posible atribución a ningún “Ermengol de Urgel”. No tiene por supuesto ni crismón, ni alfa, ni omega.

c) Moneda 1925. Esta es más dudosa, porque efectivamente, sí que tiene un crismón con alfa y omega. Y sí que pone “Ermegav Come” y “Urgillo”. Pero no veo una sola razón por la que deba atribuirse a Ermengol IV, pues tanto puede serlo del IV, como del V, como del VI (de hecho el propio Crusafont, si no recuerdo mal, en su anterior libro lo atribuía a Ermengol V en vez de al IV como ahora). Sin duda dicho crismón, es idéntico al utilizado en Francia en esos instantes, tanto como lo era al de Toledo y León. Pero de ahí a decir que “era una tradición” en Urgel, es mucho decir. Y tanto es así como que no se vuelve a usar en Urgel jamás. En el caso de que fuese de Ermengol V (descarto directamente al III por falta de base lógica), ni siquiera afectó a las tipologías de su hijo Ermangol VI. Y si fuera del VI tampoco sentó “cátedra” en ninguno de sus sucesores. Sea como fuera, Ermengol V y VI pasaron más tiempo en tierras Aragonesas y/o Castellanas

que en territorio francés, pese a que –y esto sí es cierto- el arte monetario de esta pieza es típicamente galo, y casualmente, el busto del conde es un arquetipo del utilizado literalmente en las monedas aragonesas de Sancho V Ramírez, Pedro I el de Huesca y Alfonso I el Batallador. Es decir, es muy difícil poder decidir si ese busto es de tiempos de Ermengol V o VI, porque ese mismo arte (que es sin duda aragonés) se extendió desde el 1063 hasta por lo menos 1134. Pero desde luego, la ascendencia de ese crismón era o franca o castellano-leonesa, pero NO urgellense.

d) Moneda 1926. Si bien Usted no la ha comentado, aprovecho la ocasión para utilizarla como un “error” más, de lo publicado en ese libro. Se habla de que dicha pieza es de Roger II de Foix y que es de Urgel. No quiero entrar en el tema, pero el arte es clarísimamente aragonés. Y desde luego no existió ningún Rogerivs como conde de Urgel. Amén de que es un despropósito entresacar que una pieza en la que pone “AM TE” donde habitualmente pone “ARA GON”, se de “Urgel”. Cualquier parecido entre Urgel y Amte es pura coincidencia.

Anónimo dijo...

3) Se trata de un documento firmado Balaguer (territorio de Urgel) entre Alfonso I y Pedro Ansúrez. No veo ni una sola razón para pensar que “dinero” está puesto en “aragonés”, cuando el texto íntegro está en latín. ¿Por qué debe estar puesto en aragonés “dinero” cuando todo el documento está redactado en latín (de hecho el aragonés escrito en esa época, ni existía) cuando la totalidad de los documentos peninsulares de la época están escritos en latín y JAMÁS mencionan el término “dinero” sino “denario” o “denariourum”? Desde reconozco que es imposible saber si se estaba refiriendo a este tipo monetario de Pedro Ansúrez, o a cualquier otra moneda jaquesa u occitana en circulación en aquella época, pero lo que desde luego yo no hago ni haré jamás es llamar a una moneda por un nombre que yo me invente. Y que yo sepa, en ningún documento de entre 1102 y 1154 se llama a estas amonedaciones urgellenses bajo el término “diner”.

4) Atendiendo al segundo comentario. La regalía real o condal se establecía sobre el territorio en el que se labraba la moneda. Así que NECESARIAMENTE “Petrvs Comes/Urgellodvs” era un Pedro conde de Urgel. Y no un “Pedro conde de cualquier otra parte que además acuña en Urgel”. Por esa misma razón Alfonso el Batallador tendría que haber puesto en las monedas castellanas que emitió “Anfvs Rex Toletvm et Aragonarum et Pampilonensis” o algo así, cosa que no consta en ninguna pieza conocidad. Luego un Anfvs /Toletvm no es de un Alfonso de Cataluña que acuñó en Toledo. Luego esta pieza no puede ser de un Pedro que es conde de Saldaña y Carrión pero que acuña en Urgel. Así que respondiendo a su pregunta, si esta pieza fue acuñada por Pedro Ansúrez, NECESARIAMENTE era por que era conde de Urgel.

5) Efectivamente Pedro el Católico se tituló Conde de Urgel, porque eso es lo que era precisamente en Urgel, conde. Y no se puso rey porque en Urgel, no era rey. Usted mismo se ha respondido a su pregunta.

6) Urgello DNS. Esto no hace falta ni comentarlo. Simplemente, vea Usted la moneda y se responderá. Lo que Crusafont lee como una N es una súper clarísima V. Perdónenme todos, pero yo JAMÁS me inventaré una leyenda para hacer cuadrar mis teorías con la realidad. Las cosas en numismática medieval cuadran solas. Y si no cuadran es porque

la solución aportada no es la correcta. No hay más vuelta de hoja. En la moneda poner lo que pone, y lo que pone es “VRGELLODVS”. Puedo aceptar que sea una anomalía por la razón que sea, pero de ahí a que ponga Vrgello Dns (dominus-Señor) es otra cosa. Además, porque Pedro Ansúrez NO fue “dominus” de Urgel, sino Conde, y como tal signa sus documentos “Urgellensis comité”. El título Dvx no existía en la diplomática de las marcas hispánicas, así que, insisto, se pueden aceptar errores e escritura, pero no invenciones históricas.

7) Y finalmente sí. Estoy de acuerdo en su último comentario. Pedro Ansúrez era un caballero. Y sabía perfectamente lo que tenía que hacer que era mantener Urgel a salvo de la morisma y cedérselo a su nieto, legítimo propietario, en las mismas condiciones. Y así lo hizo (hasta el punto, como indico, que hasta le debó “batirse” en las lides vallisoletanas a su propio nieto). No era un ser egoísta, ni vio la tenencia de Urgel como una oportunidad de especular y de ganar nada. Le pidió permiso a su rey, Alfonso VI, para ir a Urgel con la promesa de volver, y eso es lo que hizo. Ni más, ni menos.

Muchísimas gracias a todos Ustedes por sus interesantísimos comentarios. Un saludo. MMM.

Anónimo dijo...

Hola, voy a llamarme J y soy el autor de los dos primeros comentarios. En primer lugar no nos enfademos, he procurado ser correcto y cordial, y no he usado expresiones de descalificación hacia nadie en el dificilísimo arte a las atribuciones, ni prejuzgo intenciones ni atribuyo perversos intereses. Más bien creo que su perspectiva es focal y yo he intentado ampliarlo, acertada o desacertadamente, puesto que en su texto no había referencias a la tradición monetaria local ni a la del entorno (catalán, aragonés y occitano), como si Ánsurez hubiera llegado a su tierras ignotas en las que derramar todo un saber monetario inexistente en el lugar, desde luego su procedencia debió influir en alguna medida, pero no en toda la medida. Y Crusafont no es la biblia, pero es un extraordinario numismático y puestos a discutir y divagar más discutible me parece la atribución a Urgell del dinero de con la leyenda CERVARIE (Curs.CG 1938) que no se, no sé, si me dijeran que es de Cervera del Pisuerga me lo creería.
Reflexionaré sobre sus argumentos y respondo.
Un cordial saludo

Anónimo dijo...

Por MMM
"Señor J. Desde el principio le he agradecido sus útiles comentarios. Y he respondido a ellos de la manera más educada y cordial que me ha sido posible.
No creo haber hecho ningún comentario que desprestigie a nadie y mucho menos a mi amigo el Profesor Crusafont a quien admiro y respeto.
Sólo he dicho que mi manera de trabajar es estudiar la numismátia en su conjunto, desde todos los puntos de vista (histórico, diplomático, epigráfico, simbólico, arqueológico, etc).
Y que yo jamás atribuiría una pieza en la que pone AMTE o DLO/ELICOT a Urgel, pues no parecen tener ninguna lógica ni correlación.
Siempre he dicho que nuestro gran problema es que vemos las monedas con una mente del siglo XXI, y no del siglo XII que se hicieron. Y eso, nos lleva a error.
No se puede ni imaginar cuantísimas veces yo mismo, escribiendo sobre monedas me he encontrado ante obstáculos irreconciliables entre lo que "otros" han dicho anteriormente y lo que me decían los documentos de la época o la propia historia. Cuando eso sucede es porque "algo" no cuadra. Y la experiencia me dice que cuando eso sucede es porque no estoy yendo por el buen camino.
La Humildad es la mayor de las virtudes. E intentar hacer o ajustar las cosas "porque yo lo digo" es lo peor que se le puede entregar a la numismática.
Por último y desde ya le indicaré una vez más, que agradezco sus comentarios, pero que desde luego no quiero ni voy a entrar en polémicas. Lo vertido en esta web es MI OPINIÓN JUSTIFICADA CON LA HISTORIA, LOS DOCUMENTOS Y LA NUMISMÁTICA. Hasta aquí he podido llegar con mi corto conocimiento. Sin duda que alguien vendrá en el futuro a corregirme en este asunto o en cualquier otro sobre los que he escrito. Y le aseguro que lo aceptaré con la mayor humildad, de la misma manera que he aceptado y me han sido extremadamente útiles sus más que oportunos e interesante comentarios, algunos de los cuales, como ya le he dicho, me han llevado incluso a modificar mi escrito porque efectivamente era más oportuno enforcarlo desde su punto de vista que como yo lo había hecho.

Si algo le he aportado, me sentiré feliz. Si no ha sido así, lo lamentaré, pero no quisiera entrar en polémicas. Insisto: es mi opinión justificada. Gracias. Un saludo."

José David Rodríguez dijo...

En piezas de este calibre lo normal es una discusión acalorada pero cordial como creo se esta produciendo aquí. Como simpre observador-lector y muy a mi pesar, sin conocimiento alguno de la numismática catalana, estoy disfrutando enormemente con los planteamientos aquí expuestos y les doy las gracias

Anónimo dijo...

Voy a empezar por el tema lingüístico, por ser sencillo, antes lo despaché rápido porque me parecía obvio.
El afloramiento de expresiones en lengua vulgar en documentos latinos no solo es algo muy habitual desde el siglo IX y durante toda la alta edad media sino que es el principal herramienta de la lingüística para el estudio de las primitivas lenguas romances. Locos van los historiadores de la lengua por encontrar arromanzamientos en textos latinos.
Simplificando, la caída de las vocales átonas a final de palabra, salvo la A, es una características señaladas del catalán, hecho que, junto con otras pocos aspectos consonánticos, lo agrupa con las lenguas galorromanas, el aragonés las conserva y ese es uno de los indicadores que lo configura como lengua hispanorromana. Pongo un ejemplo, se trata de inventario en latín escrito en Organyà (condado de Urgell) en el año 1034 que denota bien el caso, y por paralelismo sirve perfectamente para saber cómo denominaban, sin ninguna duda, los hablantes del catalán a los dineros, en singular y en plural:
“morers III et oliver I et noguer I et pomer I et amendolers IIII et pruners et figuers”
Tr. “Moreras 3 y olivo 1 y nogal 1 y manzano 1 y almendros 4 y ciruelos y higueras”
La zona de Urgell es precisamente la cuna del catalán escrito, en el sentido que es el lugar en donde se conservan los primeros documentos complejos escritos en esa lengua, y la caída de las vocales átonas finales, y la formación del plural consonantrico –rs, es algo bien asentado desde el principio.
La aparición de una “morcilla” en vulgar en un texto latino nos habla de la lengua del escribano y no de la lengua del lugar en donde fue firmado. Los soberanos disponían de esos oficiales que les acompañaban en estos menesteres, la mayor jerarquía del rey, y más el Batallador con todo su prestigio guerrero y conquistador, y el hecho de tratarse de un documento de naturaleza vasallática, aunque fuera solo para parte del territorio, no debía generar muchas dudas sobre quien preponderaba en el apartado administrativo. Naturalmente una unidad de información tan sencilla no debía de presentar ningún problema de comprensión para nadie.
En definitiva, la expresión “de dineros” denota que el escribiente era hablante de una lengua hispanorromana y no galorromana. Y en último extremo, pretender sacar conclusiones terminológicas en un caso tan dudoso, por la más que evidente probabilidad de atribuir a una lengua lo que en realidad corresponde a otra, no es muy acertado.
Saludos
J

Anónimo dijo...

Buenas,

Hilos como este son los que me hacen enganchar, aún más, a una ciencia tan desconocida como es la numismática. Muchas gracias a los participantes por aportarmos su tiempo y conocimientos.

Uno de los mayores problemas de la investigación es que los autores presentan sus trabajos como verdades absolutas y como es obvio nadie es poseedor de ella. Los comentarios vertidos en esta entrada nos muestran cómo los caminos para llegar a aquélla son variados e igual de válidos. De verdad, muchas gracias por regalarnos vuestros conocimientos.

Saludos

Anónimo dijo...

Por MMM: "O sea, que el amunuense -que ayer era aragonés pero que hoy ya es de Urgel- escribió todo el texto en latín y cuando llego el momento de escribir la referencia a la moneda escribió, porque se equivocó, la palabra "dinero" donde realmente quería poner la palabra "diner" en catalán -única palabra de todo el documento en dicho idioma-.

Si. Es cierto. Ahora todo queda mucho más claro. Muchísimas gracias."

Anónimo dijo...

Ayer dije que era aragonés y hoy digo que era aragonés, si no se ha entendido así, me he expresado mal, pero creo que al decir que el escribano lo debió poner el Batallador la cosa es suficientemente clara.
Haga un simple ejercicio mental, a que si viera un texto escrito en Zamora escrito en latín donde de pronto apareciera la palabra “denier” se sorprendería, y a que si viese que en ese documento ha intervenido un francés diría “acabaramos!”, es exactamente eso. De verdad que este tema no da para más, solo añadir que en toda la romania hay libros gordísimos y bastante aburridos, sobre este fenómeno de afloramiento de la lengua romance en textos latinos. En castellano son muy famosos los cartularios de Valpuesta, considerados la primera manifestación del castellano, y que en realidad no son más que documentos en latín donde ese fenómeno se repite con bastante frecuencia.
J

Anónimo dijo...

Creo que podemos convenir que en relación a la moneda de Urgell no está todo dicho, efectivamente contamos con un numerario indudable y con otro dudoso, la situación está agravada por dos hechos: la falta de documentación anterior al siglo XII y la persistente nominación de los condes como Ermengol, en total 10, de los cuales 8 fueron consecutivos entre el 992 y 1209. Además fue una dinastía que en 4 ocasiones tuvo regentes por minoría de edad del titular y padeció una crisis sucesoria entre dos ramas pretendientes, ahí es nada.
Crusafont, con Botet, consideró que Pedro Ansurez fue el creador de la moneda de Urgell hasta la aparición de la moneda del jinete ibérico con la leyenda ER-MERGAVDVS, halladas en Agramunt, población tomada a los musulmanes por Ermengol IV en 1070.
Respecto de la pieza catalogada con el nun. 1223, esta lleva la leyenda ERMENGO C (sobre si se lee o no se lee no tengo porque dudar de quién la ha estudiado) pareciendo lógico que la C sea la inicial de conde, no parece razonable atribuirlas a un obispado puesto que ni existieron obispos de Girona ni de Vic con dicho nombre (tampoco en Barcelona donde la labra episcopal se limitó a un periodo muy inicial) ni las monedas episcopales portaron jamás el nombre del obispo emisor, tampoco se conocen en Catalunya monedas batidas por monasterios ni hay documentación que lo avale, por tanto su apariencia iconográfica, que comparto que pueda tener un estilo religioso, queda superada por la información derivada de la leyenda. Tampoco en Occitania encuentro encaje en ninguno de sus señores, ni los obispos nominaron sus piezas, salvo el obispo de Girona, Pere de Carcasona, que estampo su nombre y el título de obispo en las monedas de vizcondales de Narbona, siendo regente durante la minoría de Eimeric I, PETRVS EPOS (¿no sirve el ejemplo? Y en caso negativo ¿Por qué?). Respecto a la 1224 se se debió considerar su proximidad estilística a la 1223 y quizás existan datos de hallazgo que desconocemos, pero con la sola observación de la pieza nada la fija a Urgell.
En definitiva las dos primeras piezas me parece que tienen pocas dudas sobre su origen en Urgell y que su cronología es anterior a las de Pedro Ánsurez. El diner del crismón, que Crusafont atribuye a Ermengol IV acepto que pueda ser una asignación precipitada, quizás motivada por considerarla una evolución de iconográfica de la 1323, efectivamente no se puede descartar que realmente sea de Ermengol VI y que su reverso derive directamente de las de Alfonso VI de Castilla , como inicialmente también consideró Crusafont. Sin embargo desconozco la motivación por la que fue situada aquí por él en su última obra con lo que me gustaría conocer también sus argumentos.
Respecto del mancuso de Roger, tampoco lo veo claro, ni Crusafont tampoco puesto que pone un interrogante en Crus.CG y en ese catalogo no constan explicaciones. Es evidente su arte aragonés, pero ningún Roger nos lo puede conectar políticamente con Aragón ni un mancuso tiene mucho sentido lejos de la frontera musulmana, quiero decir en occitania. Quiero suponer, que no lo sé, que Crusafont consideró la lectura A[GRE]M[ON]TE, forma que encontramos en uno los dineros de Urgell, aunque posterior.

J

Anónimo dijo...

Respecto de la leyenda del de Ánsurez no se trata de inventarse nada, mirando el anverso se observa que no hay separación entre palabras, por tanto no se puede, y sobre todo no se debe, descartar alegremente que el reverso también esté compuesto por dos, otra cosa seria tener una conclusión predeterminada y no aceptar la revisión de opciones alternativas. Vuelvo a repetir las distintas formas en que se escribe Urgell en el numerario local.
VRGI.LO
VRGEL
VRGL
VRGELLENSIS
Y el caso aquí tratado
VRGELLODVS
No solo es que resulte anómala, es que es aberrante. Hasta VRGELLO la podemos relacionar con VRGI.LO, pero la terminación DVS no tiene ningún sentido como declinación latina, expongo otra posibilidad que en nada contradice la lectura textual ni los hábitos numismáticos: VRGELLO D[OMIN]VS.
Y advierto, no es que tenga un especial interés en que Pedro no figure como conde, tengo un especial interés en entender VRGELLODVS, y simplemente no me sirve un porque si, ni un porque yo digo que en el anverso hay dos palabras y en el reverso una, lo siento no vale.
Solo un último comentario sobre sus contundentes reflexiones de ayer, decía que considera Y por supuesto que me ha aportado algo, mucha información, conocimiento y reconsideración de algunos postulados que por supuesto agradezco. Lo mismo le deseo.
Un cordial saludo
J

Anónimo dijo...

Por MMM
"Sabe Usted lo que son los "signos epigráficos tironianos"? Ve Usted alguno en la moneda? Verdad que no? Sabe por qué? Porque no los hay. En la moneda pone Vrgellodvs y por mucho que intente leer otra cosa solo conseguirá leer "Vrgellodvs". Y el "Dvs" no es de "Dominus" porque en esta época dicho término no se usaba sino que se solía utilizar "Dominator", y además se utilizaban interpunciones para separar términos complementarios. Querer leer lo que uno quiere en una moneda es el mayor de los cánceres que ha sufrido la moneda hispánica desde sus orígenes, pero....

Aún hoy en día hay términología latina que desgraciadamente no sabemos lo que significa. Pero eso no quiere decir que en la época dicho término no tuviese sentido: ejemplos claros son "tapva", "onorfocas", "amte", "ric", "sco", etc.

Yo no he dado por cerrado el tema de Urgel ni pretendo darlo. Ni siquiera el asunto de esta moneda (ni de ninguna de las demás que Usted ha traido a colación y que asigna a Urgel sin dudarlo pese a no haber en ellas absolutamente nada que permita atribuírselas a dicho condado). Tan sólo he mostrado mi opinión documentada sobre ella: tómela si hay algo en ella que le sirva, y si no, no la tome.

Yo por mi parte cierro mis intervenciones. Y si me lo permite, acépteme un consejo (que por supuesto puede coger o no). El otro día le dije que el problema principal radicaba en que estamos viendo estas monedas desde la perspectiva mental de una persona del siglo XXI en lugar como se hacía en el siglo XII. Ha día de hoy tenemos pre-juicios e ideas preconcebidas y partidistas que nos llevan a deformar la realidad en que realmente se labró esta o cualquier otra moneda. Le puedo asegurar (como digo en el texto) que tanto a Pedro como a Ermengol VI le importaba muy poco si el fondo de las moneda o de los documentos eran catalanes, aragonesistas, latinos, galos o lo que fuera. Es más, debe de pensar que en aquel instante, Urgel, era igual o más importante que el condado de Barcelona, y pese a llevarse bien, no se veían como igual, tal y como ahora puede suceder. Es más, ellos eran "urgellinos" o "urgellenses", pero no se sentían ni "catalanes", ni "barceloneses" ni nada parecido. En aquella época, cada uno miraba por sus intereses propios, y lo único que tenían en común es su negación a ser conquistados por los musulmanes. De todo lo demás, cualquier tipo de parecido con respecto a hoy, es pura coincidencia. Quizá en el siglo XXI el pan-catalanismo tenga sentido, pero desde luego en el siglo XII no sólo no existía, sino que ni siquiera existía Cataluña, y mucho menos una cataluña coexionada. Precisamente por eso se le llamó (posteriormente) "la Marca Hispánica" (que no "marca catalano o similar).

Finalmente me despido no sin antes agradecerle profundamente y de manera sincera todos sus comentarios a esta pieza. Sin duda han contribuido a dar viveza y colorido a este bonito asunto, y además, y para mi agradecimiento personal me quedo con gran parte de sus aportes que sin duda volcaré y añadiré a la redacción final que de esta pieza incluiré en mi libro. Gracias. Un saludo."

Anónimo dijo...

¿Un noble embestido o investido? Errores tan graves no se pueden permitir en un texto de tanta calidad como este...

Anónimo dijo...

No entiendo porque ve en mis intervenciones aviesos intereses políticos, he hablado de lingüística, en términos generalistas por cierto, y de Urgell, he usado los términos Occitania y Catalunya en un sentido geográfico y cultural, en ningún momento he jerarquizado condados y creo que ni he nombrado a Barcelona. Todos podemos hacer el loable esfuerzo de situarnos en el siglo XII, y le aseguro que lo intento, pero tanto ud. como yo vivimos en el siglo XXI, ese esfuerzo tendrá necesariamente sesgos y límites que no podremos superar, y de la misma manera que ud. ve en mis análisis perspectivas “modernas”, le puedo asegurar que yo también las veo en las suyas. Le pondré un ejemplo, ud. mismo tiene en este bloc un artículo titulado: “La primera acuñación medieval cristiana en la península. El dinero de busto godo” http://www.numismaticamedieval.com/2012/06/la-primera-acunacion-medieval-cristiana.html referida a una acuñación de Alfonso VI de más o menos 1085, es obvio que el título no responde a la realidad, si se quería referir a las acuñaciones postmusulmanas, en la “marca hispánica” (nombre no jurídico utilizado en sentido geográfico en algunos anales francos del siglo IX) llevaban haciéndolo desde el año 800, primero en el marco estrictamente carolingio y después en las acuñaciones condales y episcopales (con suficientes registros documentales como para que eso no sea discutible), también Navarra y Aragón lo venían haciendo desde unos decenios antes, ud. en ese artículo esta refiriéndose realmente a la primera acuñación castellana, ¿es ello debido a “prejuicios e ideas preconcebidas y partidistas que nos llevan a deformar la realidad”? acepte pues el consejo de Jesucristo sobre la paja y la biga.
Usted y yo nos movemos en opciones legítimas, epigráficamente ud. coincide con Vidal-Quadras y yo con Heiss, y, con matices, con Crusafont, Me alegro de alinearme con dos grandes como supongo que a ud. no le molesta la compañía del gran coleccionista.
Reciba un abrazo afectuoso y siga deleitándonos con sus conocimientos.

J

José David Rodríguez dijo...

Un matiz, el responsable de ese titulo “La primera acuñación medieval cristiana en la península. El dinero de busto godo”, enlace http://www.numismaticamedieval.com/2012/06/la-primera-acunacion-medieval-cristiana.html FUI YO que asumo en su totalidad. En ningún momento el Sr.Mozo Monroy se refirió a esta pieza como primera moneda medieval cristiana. El titulo puede ser más o menos desarcertado, en cuyo caso asumo yo la responsabilidad. Simplenente se pretendia crear una expectación y notoriedad de la publicación, aspecto que se consiguió con creces. Por otro lado esta apreciación hubiera sido conveniente hacerla en el propio post del cual ha transcurrido bastante tiempo, casi dos años, desde su publicación en cuestión, no tiene sentido traerla a colación en este post. Por lo demás encantado de que nos sigan deleitando con su conocimiento sobre estas piezas, aunque en mi modesto entender el tema creo que no da para más y las postudas han quedado suficientemente claras y defendidas con argumentos. Muchas gracias a ambos, José Rodríguez

José David Rodríguez dijo...

Hola J, no entraré en responder al último comentario enviado ni tampoco considero oportuna su publicación puesto que no aporta al post al contrario que sus otras intervenciones. Le agradezco que cualquier sugerencia, opinión o crítica al margen del tema tratado en el post la realice a través del buzón de mensajes del blog o bien a numismedieval@gmail.com Gracias por seguir la web.

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