martes, 18 de marzo de 2014

Moneda almorávide de plata empleada en joyería

Por Antonio Roma Valdés

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El empleo de la moneda para fines distintos de los que determinan su aplicación es un fenómeno que, aunque conocido, presenta un enorme atractivo para su estudio. En el presente trabajo nos vamos a ocupar de la presencia de agujeros realizados en monedas circulantes y el motivo es su presencia en un conjunto de monedas de plata emitidas por los almorávides.

La presencia de agujeros realizados en las monedas puede alcanzar varios significados en la moneda medieval hispanomusulmana y que han sido apuntados por Codera, Miles o Canto. La presencia de agujeros en moneda de plata es frecuente en la moneda califal, conociéndose ejemplares con uno, dos y hasta tres agujeros. Su significación puede tener relación con aspectos fiscales o para facilitar su transporte[1]. En relación con su transporte, los hallazgos conservados en el Museo Arqueológico de Córdoba nos muestran una pieza que mantiene el resto de una tela que une dos agujeros y se ha apuntado el uso de cuerdas para unir piezas formando cinturones que los soldados portarían en el campo de batalla[2].

Sin embargo, en el periodo de las taifas del Califato el empleo de agujeros semeja desaparecer progresivamente. Las piezas pierden contenido de metal noble, tamaño y forma redonda hasta la llegada de los almorávides, que recuperan la moneda de plata y oro puros. El Museo de la Monnaie de Rabat conserva varios morabetinos almorávides que presentan agujeros en sus extremos, realizados con cuidado y que se sitúan dejando una simetría que nos sitúa ante su empleo en ornamentos. Y esta práctica parece consolidarse en el período almohade y en sus sucesores con las doblas realizadas a sus nombres. Esta forma de horadar las piezas nos conduce a un uso que se mantiene desde Marruecos hasta Asia. Precisamente en Marruecos, la joyería berebere conserva la tradición de emplear moneda de plata, a veces la fabricada durante el protectorado francés, en cinturones, diademas o pulseras y parece ser una continuación de un uso que arranca, cando menos, en el período histórico que nos ocupa.

En moneda de plata, conocemos un conjunto de joyas y monedas con apliques del período emiral[3] pero hasta ahora desconocíamos el empleo de moneda de plata almorávide. La moneda plata de este período es de pequeño tamaño, poco llamativa y de un grosor apreciable que dificulta el horadado. Sin embargo, hemos podido estudiar un conjunto que fue enajenado en su momento conjuntamente, formado por diez quirates a nombre de Ali ben Yusuf, una del tipo Vives 1775 y las restantes del tipo 1822. En común, presentan dos agujeros que se sitúan cerca de los extremos aproximándose a la línea del diámetro, si bien no siempre el resultado es acertado. En un caso, la moneda presenta cuatro agujeros tratando de formar un rectángulo. Puestas así las cosas, la interpretación más posible es su empleo en joyería, acaso una diadema o un collar, del que no nos han llegado restos de cuerda o medio de engarzar los elementos ni piedras que los acompañasen. Las monedas con dos agujeros pudieron ubicarse de manera que permitieran el paso de una cuerda, ocupando la de cuatro agujeros una parte central de manera que, a su vez, permitiera que del conjunto pendiera otra pieza. Como alternativa, es posible que todas las piezas pendieran de una tela y de cada una de ellas pendiera otro elemento ornamental. Lo más probable es que el horadado de las piezas se realizase durante la vigencia en el mercado de las piezas o, canto más tarde, en los años siguientes a su desaparición. En cualquiera de los casos, nos encontramos ante un interesante caso de empleo de la moneda con fines ornamentales.

Bibliografía
A. Canto García, “Preforation in coins of the Andalusian Ummayad Caliphate: a form of demonetization?, Problems of Medieval Coinage in the Iberian Area 2, Avilés, 1986
A. Canto García, “Califato omeya”, Maskukat. Tesoros de monedas andalusíes en el Museo Arqueológico de Córdoba, Córdoba, 2007
A. Canto García, Tawfiq Ibrahim, Moneda andalusí en La Alhambra, Granada, 1997
A. Roma

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[1] En relación con el primer posible significado, Canto, 1986. En relación con el segundo, Canto, 2007.
[2] Canto, 2007, comentarios a las piezas 88 y 120.
[3] Canto-Ibrahim, 1997, p. 85.

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