miércoles, 29 de enero de 2014

El "juego" de la asignación de cecas

Todos alguna vez hemos elucubrado sobre si esa sílaba que aparece en una moneda medieval (a la izquierda o encima del león en los dineros de alfonso IX , encima de los torreones en cornados de Sancho IV, o debajo del castillo en dineros noven de Alfonso X, por citar casos) puede corresponder a tal o cual localidad. En este blog hemos dedicado líneas y líneas al tema, cuando hemos hablado de las "cecas controvertidas o de disputa". Y es que salvo que existan bases sólidas que permitan atribuir una inicial a una determinada localidad, en muchos casos la atribución de la ceca queda en meras hipótesis. Fijaros en este ejemplo.

Conviene recordar de inicio que la aparición de las iniciales se produce en torno al 1200 con la transición del período románico al gótico, sustituyendose las alusiones geográficas completas (LEO CIVITAS, TOLETA, SOCOVIA) por una sola letra (L, T, S) e, incluso, por símbolos representativos como calices, veneras ... 
Es una cuestión esta de las cecas, complicada  porque las letras o signos que se utilizaban para identificar una ceca en una época cambian en otra, Por ejemplo la letra S se piensa que en un inicio pudo ser utilizada para Segovia y posteriormente para Salamanca o Sevilla. Si a ello unimos que hay tipos monetarios que no tienen ni referencia de leyenda, ni sílaba y que solo alternan símbolos (estrellas, roeles, crecientes, etc) la asignanción a una localidad concreta se hace misión imposible. Quiero recomendaros en este punto que mireis la recopilación que realiza Javier Álvarez en su blog sobre las distintas atribuciones de cada inicial.

¿Qué criterios se deben de seguir para asignar una inicial a una u otra localidad? En ningún caso éstos que voy a exponer pretenden ser determinantes, pero si que se deben tener muy en cuenta todos ellos juntos para inclinar la probabilidad de acierto a un lado o a otro. En mi modesto entender y como simple aficionado se debería de tener en cuenta lo siguiente:

Las fuentes históricas y documentales existentes. Son los criterios hoy por hoy de más peso a la hora de asiganr cecas. Un cierto conocimiento histórico sobre hechos que acontecieron nos pueden ayudar a descartar posibilidades. Pongo un ejemplo de lo más obvio. Si conocemos de una moneda de inicial C de tiempos de Alfonso VII (por ejemplo con leyenda ALDEFONSVS) e inicial C jamás podríamos atribuirla a Córdoba debido a que este rey reinó del 1126 al 1157, mientras que Córdoba fue conquistada a los musulmanes en el 1236, y eso aunque el hallazgo (de lo que hablaremos más adelante) se hubiera producido en Córdoba, cosa por otra parte más que improbable.

Por otro lado, es muy posible que si habia tradición de acuñación de monedas en épocas históricas anteriores al período medieval, pudiera también hacerlo en dicho periodo. Si a eso añadimos la existencia de una carta, privilegio o diploma real que concediera esta potestad las probabilidades son aún mayores. Pongamos otro ejemplo ficticio: Una moneda con inicial B. Si conocemos de un documento de tiempos de Alfonso VIII que concedía privilegio a Burgos para acuñar moneda, frente a otra de la cual no tenemos constancia documental para esta época, por ejemplo Burgo de Osma, el resultado nos debe inclinar hacia Burgos.

Pero esto, insisto, es muy relativo dada la escasa fuente documental que existe en moneda medieval y qué, si en un futuro apareciera un legajo de esa época donde se citara que Burgo de Osma tenía privilegio de acuñación, volveríamos a tener dudas en la asignación.

Si ya la reglamentación dice que para La Coruña se debe marcar con una venera, la cuestión está clara, y eso es lo que ocurre precisamente en tiempos de Enrique IV donde se da la normativa monetaria más extensa y profusamente detallada de todo el período medieval y de la que conservamos más documentación, dado que son los años más cercanos a nuestros días. Pero curiosamente, se da la paradoja que en este reinado es dónde más casos de cecas controvertidas concurren, al existir muchas localidades que acuñaban moneda "no legal" pero circulante y de las cuales apenas se tienen noticias. 

Maravedí de Enrique IV ceca La Coruña (venera) Colección currus
Imagen procedente de www.imperio-numismatico.com
Y para finalizar el aspecto documental, no solo hay que ceñirse a aquellos documentos que otorguen privilegios monetarios. Conviene también asomarnos a otros documentos coetáneos del cartulario donde haya constancia de celebración de ferias de comercio, designación de órganos civiles o religiosos de relevancia, etc. En definitiva que constaten acontecimientos socio-económicos relevantes que permitan pensar que esa localidad tenía una "cierta importancia" frente a otra. 

En cuanto a la búsqueda de esa documentación procede hacerla tanto en archivos públicos como privados. Y como siempre recurrir a métodos de investigación rigurosos y profesionales como los recogidos en las ponencias "La moneda: investigación numismática y fuentes archivísticas".

Creo que este primer criterio es el más importante de todos, a continuación los que entiendo más secundarios.

El hallazgo de tesorillos. Unido al anterior criterio casi puede ser definitivo. Es muy probable que si se encuentra en Sevilla un tesorillo de monedas donde la ceca mayoritaria es S, correspondan a Sevilla y no a Simancas (¿...?). El análisis de la composición metálica también puede ayudar a delimitar zonas geográficas y acotar temporalmente la pieza en mayor medida.
Tesorillo de vellones de distintos reinados de Bibriesca 
Matización: tampoco es descartable que dos localidades marcaran con la misma inicial del topónimo. B bien pudiera ser para Betanzos (Betanzos O Bello) como para Burgos. Y por otro lado, existía una gran circulación monetaria entre las distintas regiones. Sabido es que se han encontrado dineros torneses de Francia en territorio peninsular, incluso en localidades muy al sur. La plata es plata y el oro es oro con independencia del rostro real que mostrara el cospel. El valor íntrinseco (riqueza del metal) era válido en cualquier lugar frente al valor extrínseco.

La atribución que hace la doctrina especializada. El trabajo de investigación de los autores reconocidos debe ser tenido muy en cuenta por el coleccionista dado que es el fruto de un gran esfuerzo exhaustivo de investigación. Pero en ocasiones, también tenemos que tener espíritu crítico-constructivo hacia ese trabajo. Si leemos un artículo de un autor X que dice que tal letra corresponde a tal localidad tenemos que respetar su opinión pero no necesariamente compartirla. Eso si, para rebatir, hay que hacerlo con fundamento. "Si no sabes que decir, mejor no digas nada".

Como se dice en el argot jurídico "el uso reiterado crea costumbre y la costumbre puede llegar a ser jurisprudencia" y en moneda medieval esto ha sido así tanto para bien como para mal. Y es que se ha contagiado la idea de que porque un autor basándose en la opinión de otro y este otro en el de aquel, una moneda necesariamente con inicial X tiene que ser de la localidad X a la fuerza y no de otra, cuando resulta que aquel autor primero lo dijo por simples indicios y sin realizar una investigación exhaustiva u obviando informaciones que pudieran ser relevantes.  

Otros aspectos
Este de sentido común. Cuidado con los topónimos. Tendemos a pensar con mentalidad de nuestros días. Vemos una M y podriamos pensar Mérida cuando el topónimo latino en esa época es "Emeritam", Zamora el de "Çamore" para Zamora, "Iaen" para Jaén (J actual no existía en lengua romance), por citar algunos.

La comparación de los estilos, sobre todo en el gótico, de muchas monedas pueden ayudarnos a tener una cierta idea de la zona geográfica en cuestión a la cual puede pertenecer. Las cecas norte-peninsulares (Medina del Campo, Valladolid, etc) suelen ser más sobrias en su estilo, mientras que las del sur (Murcia, Sevilla, Córdoba, etc) tienen una mayor riqueza ornamental, pero también hay excepciones por lo que este criterio tampoco será definitivo. Habrá que tener también muy en cuenta como fue implantándose el estilo artístico gótico en España que no fue uniforme ni en un solo día.

Como no es posible poseer todas las monedas que uno quisiera para la anterior finalidad, las imagenes posteadas por los aficionados en foros numismáticos así como la puesta en común de ideas y opiniones sobre las mismas en los "hilos" temáticos constituyen información muy útil, y en algunos casos resultan apasionantes. Y no nos olvidemos de los catálogos de subastas, con muchas imagenes en pocas páginas que permiten también la mencionada comparativa de estilos.

Para finalizar y hablando de hilos temáticos apasionantes; hemos comentado en alguna ocasión de los llamados "pepiones leoneses" o "dineros prietos". En un contexto de economía empobrecida y numerosos frentes de gasto como las pretensiones al trono imperial de Alfonso X, revueltas internas, etc. aparece esta emisión que se gestó a partir de 1270 y que dejaría de emitirse en 1277, sustituyéndose por los "dineros blancos". 

Pues bien hasta la fecha solo conocía el dinero, pero recientemente hemos tenido la suerte de conocer a la "meaia" o meaja, posteada en el foro OMNI. No obstante no me detendré en ello, dado que esta pieza tendrá su análisis en este blog más adelante dónde hablaremos de su atribución y cronología.

Meaja de Alfonso X, ceca Murcia
Imagen de OMNI. Colección "juani"
 

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