miércoles, 20 de noviembre de 2013

Comentario del denario segoviano de Sainc Ove -lote 1587- de la Subasta Áureo de 3/12/2013 (Parte II)


Segunda entrega de un más que celebrado nuevo trabajo de D. Manuel Mozo Monroy en el cual nos comenta acerca del denominado "denario segoviano de Sainc Ove" y que se corresponde con el lote nº 1587 de la subasta de ÁUREO del próximo 3 de diciembre de 2013, pieza de gran interés histórico y artístico y de la cual se tenía la única referencia de un dibujo de Heiss.  Como siempre en EXCLUSIVA para esta web.

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© Manuel Mozo Monroy, 2013

Descripción literal de la pieza realizada por Áureo y Calicó


Durante muchos años se tuvo esta amonedación como compostelana. El hecho de mostrar en su único lema monetal la extraña lectura de “Sainc Ove” hizo pensar a muchos autores en la posibilidad de que dicho lema sin sentido alguno en latín, pudiera ser una forma apocopada irregular de “Sancti Iacobe-San Jacobo o Santiago”. Asimismo, y por tener acuñado en reverso una imagen peculiar del Árbol crucífero de la Vida o de la Sabiduría, es lo que permitió igualmente pensar en la primera concesión de labra con tipos propios que entregó el rey Alfonso VI al obispo santiagués Diego Gelmírez en agosto de 1108.


A este hipótesis quizá contribuyó la circunstancia de que la única pieza conocida de esta tipología no hubiese sido jamás fotografiada, pasando de tratado en tratado tan sólo como copia del dibujo que en su momento hizo Aloïs Heiss (9), el único investigador que tuvo un conocimiento directo de la misma, y que no llegó nunca a descubrir su paradero definitivo (10). Aun así, sus palabras fueron “la leyenda del denario núm. 26 no se puede descifrar con acierto, aunque está flor de cuño. Dice Sainc Ove”, para luego especular sobre la posibilidad de que se tratase de un error en la transcripción monetal, que estaría intentando evocar al concepto “Svcoviae”, es decir, a Segovia. Sin embargo, estas apreciaciones directas del francófono no tendrían demasiada repercusión en las futuras generaciones, que poco a poco fueron más tendentes a vincular esta labra con la catedral compostelana y con su obispo, que con la ciudad del Eresma. Quizá fuese el hecho manifiesto de no mencionar de manera alguna al rey en toda la moneda, lo que hizo que esta particular acuñación fuese inaceptable años atrás como acuñación real, lo cual, por ende, sirvió a su vez como escusa o justificación para ser asignada como moneda concesionaria santiaguesa. Sin embargo y a fuerza de ser sinceros, lo que sí parece cierto es que esta tipología no se adapta en su totalidad a lo estrictamente ordenado en el privilegio de Alfonso VI (11); amén de que las probabilidades de haber sido acuñada durante el reinado de Urraca o de su marido, Alfonso I, son mínimas o inexistentes, pues figura documentalmente hablando que Santiago fue un caos político y social durante aquellos años, además de no tener constancia de que dicho privilegio siguiese vigente durante el reinado conjunto de ambos (12). Muy similares razones serían las aplicables a las escasos cinco tipologías de amonedaciones de Alfonso Raimúndez asignables a Compostela, las cuales muestran características típicamente reales y no concesionarias, lo cual eliminaría de facto que esta amonedación que ahora estudiamos pudiera ser efectivamente jacobea. 

Este mismo desconcertante lema “Sainc Ove”, podría incluso habernos hecho pensar en otra posible asignación ciertamente plausible: la de la catedral de Oviedo, conocida también como “Sancta Ovetensis-La Santa de Oviedo”. Sin embargo, esta hipótesis tampoco sería acertada. La principal razón –en este caso, documental- es que no fue éste el verdadero nombre utilizado para citar a dicha seo durante la Edad Media sino que tan sólo fue la manera con la que se la mencionó en un dístico anónimo latino compuesto en el siglo XV –“Sancta Ovetensis, pulchra leonina/dives toletna, fortis salmantina”- escrito tan sólo con la intención de alabar a las cuatro principales catedrales castellano-leonesas más monumentales, que en aquellos años ya tenían un aspecto absolutamente gótico. De hecho, la actual catedral, durante el siglo XI y XII no alcanzaba en puridad sino la categoría de una simple iglesia de prestigio, razón por la que son miles los textos en los que se alude a dicho templo de diferentes maneras como pudieron ser “ecclesia Sancti Saluatoris”, “Sancti Salvatoris miro opere Oveti”, “Sancti Saluatoris ecclesie basilicam”, “Saluatoris mundi cuius ecclesia fundata in Oueto”, “ecclesie ovetensis”, o “basilicam igitur intro Ovetum in honorem Salvatoris et redemptoris nostri Ihesu Chrsti”; pero nunca en la forma “Sancta Ovetensis”, expresión latina que podría haber estado relacionada con la insolita leyenda “Sainc Ove”, pero que como vemos, no podía diplomáticamente hablando, referirse a ella (13). En resumen, durante el reinado de Alfonso VII, en el actual emplazamiento de la “Santa de Oviedo” tan sólo existía una “iglesia dedicada al Salvador”.

No obstante, la diosa Fortuna tuvo a bien ofrecernos la posibilidad de desvelar el verdadero significado y origen de esta enigmática e insólita amonedación. Así, hacia el año 1990 tuvimos acceso directo a un segundo ejemplar (14) –asumiendo lógicamente que el visto por Heiss fue el primero- conocido de este numisma. Sus características morfológicas eran curiosamente inversas a las de la muestra ofrecida por el autor belga, encontrándose esta segunda moneda en un estado lamentable –partido en tres partes longitudinales del mismo tamaño, como si le hubiese pasado por encima los dientes de un rastrillo-, con una pátina muy oscura y sin resto alguno de plata superficial. No obstante, y aun en este estado de conservación, su leyenda era perfectamente legible e identificable con el mismo lema que leyó Heiss; es decir, un perfecto y claro “Sainc: Ove” –con tres puntos se separación en vertical-. 

Pero no conforme con esto y para nuestra ventura, la misma divinidad tuvo a bien permitirnos ver el que acaso pudo haber sido el mismo denario que tuvo Heiss en sus manos –del cual y como es lógico pensar, aún no conocemos su correspondiente meaja-. Recientemente y en subasta pública (15), ha salido a la venta este ejemplar que casa con precisión meridiana con el dibujo ofrecido por el autor belga hace más de un siglo y medio. 

Sin duda, no es fácil de explicar el curioso epígrafe que muestra la pieza, manteniendo una utilización consonántica inhabitual alusiva a la ciudad de Segovia. Su lectura, finalmente, no es una deformación de “Sancti Iacobe” con cambio de “b” por “v”, quedando en la forma “Sainc Ove”, sino una estructuración anormal del término latino “Socovie” escrita alrededor de la prototípica cruz cristiana, a la que en esta ocasión se añaden sendos aros en los cuarteles primero y tercero (16). Sin duda que ante un enunciado tan ilógico como “Sainc Ove” las posibilidades especulativas sobre su posible significado son variadísimas. 

Visto que las opciones atributivas de esta labra a Santiago de Compostela son mínimas, no queda sino comparar esta pieza con sus homónimas segovianas. Y así encontramos que fuera de los habituales “Socovia o Svcobia Civi[tas]”, existen otras piezas con irregularidades transcriptivas como “Saivicaivc” (Véase A7:E), ”Scovia Cit” (Véase A7:F) o ”[S]coa Civitas” (Véase A7:G) -con las que casualmente el dinero en estudio comparte el mismo estilo epigráfico-, que facilitan el encaje de esta tipología dentro del taller segoviano, pues parece haber sido una práctica relativamente habitual la transposición de letras e incluso la innovación léxica de la palabra “Socoviae” hacia procedimientos expresivos inusuales de dicho vocablo latino. 

En lo tocante al reverso, totalmente anepígrafo, se representa el genealógico Árbol de Jesé -padre del rey David y origen ancestral de la estirpe de Jesucristo-, dotándole de una simbología altamente religiosa como arquetipo que era del Árbol de la Vida, encontrándose éste además, surmontado por una cruz simbólica y figurativa de la salvación eterna. No hace falta indicar que esta expresión bíblica es una manifestación representativa más que habitual en las labras anteriores y posteriores realizadas por Alfonso VII en los talleres monetarios de Toledo, León y de la propia Segovia. 

Se hace muy difícil concretar la fecha precisa en que fue amonedada esta tipología, pero atendiendo a los rasgos eminentemente religiosos –la cruz del anverso más su homónima surpontada sobre un Árbol de Jesé simbólico en reverso- y la alusión extraña a la ciudad de Segovia grabada con una epigrafía similar a las labras emitidas en este periodo-, no dudados en ubicarla en algún momento indeterminado posterior al 27 de marzo de 1135 en que el rey donó en la persona del obispo Pedro de Agén la tercera parte de los réditos sobre la moneda fabricada en la sede episcopal segoviana -“terciam partem monete que in Secovia facta fuerit”-. Su fecha de finalización es imposible de determinar, por lo que no es posible dar más referencia que la del propio fallecimiento del monarca, acaecida en agosto de 1157. 

Tipo 2


2.1: Denario/Dinero. Ve. Segovia (finales de marzo o abril 1135 – agosto 1157). P: 0,88. D: 18. R: U.
Anv: Cruz patada con aros en primer y tercer cuartel. L: 2ª y 3ª Nom.-Masc. “+ SAINC: OVE”, con “S” tumbada, “O” con punto interior, y separación de tres puntos verticales. T: “Saigovea” (sic, por Segovia).
Rev: Cruz sobre Árbol crucífero de Jesé, orlado de flores de lis, en medio, otras dos cruces en motivos florales en forma de lises, dos aros a cada lado con punto interior, y debajo dos peanas en forma de letras “I”. L: Anépigrafa.

AMONEDACIONES COMPARATIVAS

Tipo A7.E


A7.E: Denario/Dinero. Ve. Segovia (finales de marzo o abril 1135 – ca. 1145). P: 0,84. D: 18. R: 0.
Anv: Cruz equibracial. L: 2ª Nom.-Masc. “+ A· NFVS RE”. T: “Alfonso Re[y]”.
Rev: Cruz sobre vástago o peana con aro, letra “S” y estrella a izquierda, y estrella y cruz a derecha. La letra “S” del campo está recta. L: 3ª Nom.-Fem. “+SAIVICAIVC”. Extrañísima leyenda en las que la mayoría de las letras están en posición dextrógira pero desordenada, y las “C”·en posición levógira.

Tipo A7.F



A7:F: Denario/Dinero. Ve. Segovia (abril-junio 1135 – ca. 1152). D: 17. R: U. Excolección American Numismatic Society (Nueva York), HSA 28304.
Anv: Cruz equibracial. L: 2ª Nom.-Masc. “+INNFVS REX”. T: “Alfonso Rey”.
Rev: Tres cruces en campo, con dos puntos a los lados y especie de signo de admiración abajo. L: 3ª Nom.-Fem. “SCOVIA CIT”. T: “S[e]govia Ci[uda]d”. 

Tipo A7.G

 
A7:G: Denario/Dinero. Ve. Seguramente, Segovia (abril-junio 1135 – ca. 1152). P: 0,85. D: 18. R: 10.
Anv: Cruz patada de inspiración franca. L: 2ª Nom.-Masc. “+ O IHESV : S O”, con aros con punto interior, última ”S” levógira y separación de tres puntos en vertical. T: “Jesús”.
Rev: Cruz pequeña rodeada de cuatro aros con punto interior. L: 1ª Nom.-Fem. “[S] + COA CIVITAS”. T: “[Se]Gobia Ciudad”.
 
NOTAS A PIE

(9) Heiss, Aloïss: Descripción General de las monedas Hispano-Cristianas desde la invasión de los árabes, R. N. Milagro, t. I, Madrid, 1865, pp. 15 y lámina 2; también en Zaragoza, 1962. 

(10) Es más que seguro que este investigador vio este ejemplar en la colección Vidal-Quadras, pues este segundo autor incluyo una descripción de la misma pieza bajo el número 5.308 de su propio catálogo que, desgraciadamente, tampoco reprodujo ni siquiera en impronta, perdiéndose para siempre junto a toda la mencionada colección toda posibilidad de análisis comparativo (Véase Manuel Vidal-Quadras y Ramón, Manuel, Catálogo de la colección de monedas y medallas de Manuel Vidal–Quadras y Ramón de Barcelona, López Robert impresor, t. II, Barcelona, 1892, pp. 10-90; y también en Puvill editor, t. II, Barcelona, 1975). 

(11) Los parámetros y aprobaciones regias recogidas y reconocidas en el privilegio de labra concesional a la catedral de Santiago de Compostela fueron transcritos en un diploma de fecha 14 de mayo de 1107, que no le sería definitivamente entregado a don Diego Gelmírez hasta los primeros días del mes de agosto de 1108. 

(12) Santiago en particular y Galicia en general sufrieron un continuo desorden político y social durante los primeros años posteriores al fallecimiento de Alfonso VI: los partidarios de que el territorio galaico fuese gobernado por el pequeño Alfonso Raimúndez, encabezados por Pedro Froílaz, conde de Traba, se enfrentaron a aquellos que pugnaban contra los que querían que lo hiciese la reina Urraca, como era el caso del propio obispo Gelmírez (Véanse detalles más precisos en H. Salvador Martínez: La rebelión de los Burgos, Editorial Tecnos, Madrid, 1992, 200-224). 

(13) Por otro lado, y desde el punto de vista histórico –amén de no conocerse un solo privilegio de labra entregado a Oviedo durante todo el alto y pleno medievo-, tan sólo constan dos estancias del rey Alfonso VII en la capital ovetense: el primero producido en 1132 y 1133 con la intención de someter al conde rebelde Gonzalo Peláez; y la segunda hacia los inicios del mes de septiembre de 1145, para confirmar y ampliar el fuero que años atrás había concedido su abuelo, el rey Alfonso VI a la ciudad de “Oueto”. (Véase para todas las citas y datos anteriores, Ramón Cavanilles: “La catedral de Oviedo: Sancta Ovetensis”, Oviedo, 1993)

(14) Posteriormente y en múltiples ocasiones pudimos analizarlo más en detalle y profundidad, siendo la última vez que lo revisamos en febrero del 2008. 

(15) Áureo & Calicó, Subastas Numismáticas, sesión del 3 y 4 de diciembre de 2012, lote 1587. 

(16) Los aros y los puntos son un símbolo habitual en los numismas segovianos estampados entre 1133 y 1135.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena por este gran estudio a Manuel Mozo Monroy y al blog numismática medieval. Javier Sánchez

Miguel Ángel dijo...

¿No existe ninguna posibilidad de que "SAINC: OVE" sea una abreviatura de "Sancta Ovetensis"? La amonedación medieval en Asturias está muy poco estudiada, pero hay ya bastantes indicios de su existencia.

Un saludo.

José David Rodríguez dijo...

Gracias Javier por tu felicitación.
La hipotésis que planteas Miguel Angel me parece más que interesante y ya se la he trasladado a Manuel Mozo para que opine al respecto. gracias por vuestros aportes

cp dijo...

Hola José
Nos gustaría contribuir para los premios del concurso con 2 cuadernos de Numismatas:
viewtopic.php?f=38&t=20142&p=149329&hilit=cadernos#p149329


Saludos
Fórum Numismatas

José David Rodríguez dijo...

Muchisimas gracias compañeros del foro numismatas, os he mandado un mensaje a través de vuestro foro. Estaremos en contacto

charro dijo...

Buenas…
Como siempre una vez más muchísimas gracias, a D. José por este estupendo blog y a D. Manuel Mozo por este fabuloso e interesante artículo, que nos viene a comunicar una vez más que la numismática en general y muy especialmente la de el Reino de león y Castilla, a un no se ha dicho todo.
Una vez más le pido a D. Manuel Mozo para cuando nos dará la sorpresa de la publicación de ese magnífico libro que sabemos está preparando.
Saludos Charro

Anónimo dijo...

Buenas Sr. Soy Manuel Mozo.

Efectivamente el Sr. Rodriguez me ha trasladado este más que interesante comentario de Don Miguel Ángel.

Ya he escrito un amplio párrafo en este trabajo en el que explico en detalle por qué Sainc Ove no puede referirse a la Sancta Ovetensis.

No obstante, su comentario -que sin duda agradezco sobremanera- me ha hecho darme cuenta de que lo que mi mente descarta per se, efectivamente, para otras mentes, puede no ser un asunto tan descartable.

Realmente me ha hecho pensar mucho en ello, y me ha sido de muchísima ayuda.

En breve, imagino que el Sr. Rodriguez añadirá dicho amplio párrafo para que Ustedes puedan leerlo.

Les reitero a todos mis sentidas gracias por leer este estudio, y a don Miguel Ángel en especial por su comentario absolutamente util e interesante.

Gracias.

Miguel Ángel dijo...

Muchas gracias por la contestación de don Manuel Mozo; cuestión aclarada.

También he leído alguna entrada anterior que toca el tema de las acuñaciones medievales en Oviedo. Es una cuestión muy interesante sobre la que creo que queda mucho por investigar. Es cierto que no hay documentación sobre tales acuñaciones y que el hecho de que algunos de los archivos que se encontraban en el edificio de la catedral de Oviedo hayan sido pasto de las llamas en alguna ocasión no ayuda mucho. Pero las cajas llenas de legajos polvorientos nos dan sorpresas a veces...

Lo que sí tengo que decir es que siempre me ha parecido extraño que nunca se acuñasen monedas en el Oviedo medieval, por muy excepcional, temporal y circunstancial que fuese la emisión. La importancia de la ciudad y de varios de sus personajes en aquellos años, así como las circunstancias políticas, económicas y militares en algunos momentos me hacen pensar que alguna emisión pudo realizarse. Los años que van de Urraca a Alfonso IX y los reinados de Enrique II (incluida la guerra civil) y Juan I me parecen especialmente propicios para ello. Pero ya digo que es simplemente una elucubración, sin base alguna para afirmar nada al respecto. Quizá con el tiempo podamos saber algo más sobre este tema.

Un saludo.

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