lunes, 28 de enero de 2013

La guerra de Granada y su impronta numismática (Parte 2/2)


Segunda guerra
 
Los meriníes o benimerines, dinastía beréber, considerandose herederos del poder almohade en el sur y con la ayuda de Muhammad II, nuevo rey de Granada (es celebre fruto de esta alianza la frase "la tierra hispana será pronto conquistada y que habrá tierra para todos los musulmanes"), intentaron aprovechar todos los síntomas de debilidad económica y militar que ofrecía el gobierno de Alfonso X, debido, por citar algunos ejemplos, a las pretensiones imperiales del monarca, las luchas nobiliarias o las revueltas internas. 

Hacia primeros de mayo de 1275, Vejer y Jerez de la Frontera fueron víctimas de saqueos, lo que movió al rey a enviar tropas hacia Sevilla al mando de su hijo ilegítimo, Alfonso Fernández el Niño, al tiempo que comenzaba una movilización a gran escala que, en teoría, iba a ser dirigida por el infante heredero, don Fernando de la Cerda. Pero éste falleció en octubre de 1275, cuando se encontraba en Ciudad Real preparando a sus tropas. La muerte del heredero abría otra nueva brecha en la carrera por la sucesión del trono que supo hábilmente aprovechar su hermano, el infante don Sancho (futuro Sancho IV), que pese a su corta edad se hizo cargo de la defensa de la frontera y gracias a sus hábitos militares pudo forzar la retirada de Abú Yusuf, comandante benimerí, en enero de 1276. 

A pesar de que Jaime I, suegro de Alfonso X, envió un ejército aragonés para ayudar a su yerno, en 1277 Abú Yusuf volvería a desembarcar en Tarifa para llevar a cabo devastadoras campañas en las zonas de Sevilla, Córdoba y Jaén. Alfonso X decidió llevar personalmente las riendas de la defensa, intentando virar el destino de la invasión, pero la superioridad militar de los benimerines, tanto táctica como cuantitativa, destrozó las esperanzas cristianas. Con el hundimiento de todos los buques de la armada castellana en Algeciras (vease sitio de Algeciras), en el año 1278, Abú Yusuf inflingió un severísimo castigo al antaño poderoso ejército de Alfonso X, con lo que el monarca, tremendamente desmoralizado y con las arcas del reino exhaustas, se apresuró a solicitar una tregua, que se firmó en 1279. 

Un año más tarde de esta firma, el Rey Sabio volvió a atacar el reino de Granada, con la ayuda de las órdenes militares y, sobre todo, de su hijo, el infante don Sancho, que llevó la dirección de la empresa por una indisposición del monarca. A pesar de triunfar en Moclín (vease sobre la Batalla de Moclín), el 23 de junio de 1280, la campaña no dio los resultados apetecidos. A Alfonso X comenzaban a pesarle demasiado los sueños rotos: el imperio, las tierras antaño conquistadas por él y por su padre en manos de musulmanes otra vez, la destrucción de la flota en Algeciras y, con ella, la imposibilidad de llevar a cabo la cruzada contra el norte de África...

En 1281 Alfonso X reanudó el hostigamiento contra Granada. El grueso de las tropas, dirigidas por él mismo, por el infante don Sancho y por Alfonso Fernández el Niño, devastó gran parte del poderío nazarí, lo que obligó a Muhammad II a firmar una tregua ventajosa, en la que todas las fortalezas y castillos de la frontera pasaron a manos castellanas. Si Alfonso X no pudo recuperar los territorios ocupados por los benimerines, al menos pudo diseñar una estrategia de defensa fronteriza para evitar males mayores.

Más sobre el contexto histórico, aquí

Las guerras de Granada fueron rememoradas como como una gran gesta militar y tuvieron su eco en los cantares de la época, especialmente en la obra de las Cantigas de Alfonso X. Actualmente dichos cantares han sido recogidos en una selección realizada por el D. Juan Paredes Nuñez, profesor de filología clásica de la Universidad de Granada.


Una moneda "a demanda"

Agobiado por una economía empobrecida y numerosos frentes de gasto: las pretensiones al trono imperial, revueltas internas, etc, a Alfonso X se le ocurrió al "quebranto" . Tras 1270 se fabrican una serie de dineros fuertes en plata, los dineros prietos, con un valor de 12 dineros de la primera guerra (0,54 gr.) de los que conocemos unos divisores en la mitad de su valor. Tanto dineros como divisores presentan un castillo en una cara y un león en la otra así como las leyendas ALFREX CASTELLE y ETLEGIONIS. A partir de esa emsión las marcas de la ceca pasará a ser las de la inicial de la ciudad en donde se enclava la casa de la moneda (en los casos de Cuenca, León, Sevilla, Burgos, Toledo y Murcia), aunque en el caso de la Coruña será una venera.





Notese que hablamos de "dineros prietos" y en las imagenes pone pepión. No es si no una mala costumbre heredada años de creencia no fundamentada, pues el pepión sencillamente era una unidad inferior. Pepion siempre fue una moneda de menor valor (de hecho había 15 sueldos de pepiones en maravedi mientras que los burgaleses iban a 7,5 en maravedi y los leoneses a 8 en maravedi.

Sin embargo, el alto contenido en plata de los dineros prietos conduce a protestas de los súbditos frente al rey e incluso a una petición dirigida al Papa en 1277 para que interviniese en conseguir una reducción de la moneda. Luego estamos ante uno de los motivos de la revuelta nobiliaria de 1272. Explicado en terminos de plata, se va a entender muy fácil el motivo de la protesta. 

1 dinero de 6 líneas = 0,12 gr. de plata (si es del tipo rico, 0,06 si es del pobre), luego 12 dineros de 6 líneas = 1,44 grs de plata
1 dinero prieto de 1270 = 0,54 gr. 

En conclusión se produce una devaluación monetaria al prentender que los 1,44 grs. equivalgan ahora a 0,54 gr. de plata de la nueva moneda.


A consecuencias de estas rebeliones, comenzó en 1277, tras la aprobación en Cortes, la acuñación de los dineros blancos de la segunda guerra o seisenes (también llamados dinero alfonsí, nuevablanca, blanquilla, dinero blanco de los nuevos o noven), que equivalen a la mitad de los dineros anteriores (0,27 gr.) y a seis dineros de la primera guerra. La moneda presenta una orla polilobulada y león hacia izquierdas. Su peso está entre 0,90 y 1 gr. La leyenda MONETA CASTELLE y ET LEGIONIS. Como en el caso anterior se marcan con la inicial de las ciudades (León, Sevilla, Burgos, Toledo, Murcia y Ávila) salvo en los casos de la Coruña (venera) y Cuenca (cuenco).
2 dineros prietos de 1270 = 1 noven de 1277
6 dineros de 6 líneas = 0,72 gr. de plata; 1 noven de 1277 = 0,27 gr.








Final del reinado

Hacia el 1281, tras la aprobación en Cortes de Sevilla, De Francisco Olmos comenta la existencia también es esta época de una moneda de plata fina cuyo peso rondaría los 5,4 grs., el maravedí de plata y su divisor 1/2 maravedí (2,7 grs). (Alvarez Burgos, nº 221 y 222 respectivamente). Por otro lado aumenta la emisión de vellón y aparecen nuevos tipos

a) Unas piezas de pequeño tamaño denominadas pujesas y que se debieron acuñar tras 1281. Su valor se situaria en la sexta parte de los noven, equivalente a un dinero de la primera guerra (0,045 gr). Sus leyendas son CASTELLE y LEGIONIS.
b) Con la rebelión del Infante D. Sancho en 1282 y por ordenamiento de Cuellar se crea el dinero del infante Sancho (orla circular y león a la izquierda), peso de 0,90-1 gramos (de los cuales 0,32 gr. eran de plata, fabricado a nombre del rey Alfonso pero realizado por su hijo cumpliendo una de las promesas a sus partidarios (1282-1284), volver a una moneda de vellón fuerte, el pepión; en ocasiones se les cita según su ceca, llamándoseles "leoneses" o "salamanqueses"

Las meaja salamanquesa, divisor de la anterior. equivale a 1/2 seisen y a 3 dineros de la primera guerra (0,135 gr.).
 
Hasta aquí el trabajo dedicado a los vellones de Alfonso X y dicho sea de paso a él le dedico la nueva portada del blog, que muchos recordareis fue la primera que utilice cuando inicie esta andadura dedicada a la numismática medieval en julio de 2010. La imagen es una miniatura del "Libro de los juegos", códice escrito entre 1251 y 1283. 

 

 Bibliografia y webografia
- Roma Valdés, A. "Moneda y sistemas monetarios en Castilla y León durante la Edad media"
- Roma Valdés, A. y Braña Pastor, J.L. "Notas sobre una moneda de Alfonso X de Castilla y de León".
- Pellicer i Bru, J. "El maravedí de la guerra y los maravedís de plata desde Alfonso X hasta Alfonso XI (1252-1350)", Numisma nº 243. 1999
- De Francisco Olmos, J.M. "La moneda de la Castilla bajo medieval. Medio de propaganda e instumento político".
- www.maravedis.net

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