jueves, 10 de enero de 2013

La guerra de Granada y su impronta numismática (Parte 1/2)

Antecedentes

Las Coronas de Castilla y Aragón protagonizaron la gran expansión de la Reconquista pensinsular durante el siglo XIII, tras la caída del poder almohade en Al-Ándalus. Castilla y León trasladó la frontera al río Guadalquivir con la anexión de Jaén, Córdoba y Sevilla, y avanzó en el Levante con la conquista del reino de Murcia (1243), por el príncipe don Alfonso, en el reinado de Fernando III El Santo. Alfonso X El Sabio culminó la reconquista de Andalucía Occidental con la toma de Jerez, Cádiz y Arcos de la Frontera. Sancho IV y Alfonso XI consiguieron el control del Estrecho de Gibraltar con la anexión de Algeciras (1344), tras la batalla del Salado. Por su parte, la Corona de Aragón llevó a cabo la reconquista de los reinos de Mallorca (1235) y Valencia (1244). 

El avance de la Reconquista cristiana convirtió el reino de Murcia en un peligroso territorio de frontera con el reino musulmán de Granada, último bastión del Islam en la Península Ibérica (s. XIII y XV). El reino de Granada abarcaba las provincias de Almería, Granada y Málaga. Igulmente los territorios de Cádiz y Sevilla podían correr peligro ante posibles invasiones desde el Estrecho. Por otro lado, en los nuevos territorios conquistados había una gran población musulmana potencial foco de rebeliones.





La relación fronteriza entre los reinos de Murcia y Granada se caracterizó por los enfrentamientos esporádicos entre cristianos y musulmanes, debido a las incursiones en territorio enemigo en busca de ganado y esclavos, a pesar de la relación de vasallaje entre el Estado nazarí y la Corona de Castilla. La monarquía castellana delegó el gobierno de la frontera en el Adelantado Mayor a partir del reinado de Alfonso X. Este oficial real constituía el cargo más importante del reino de Murcia, y recaía en la nobleza. El primer Adelantado Mayor del reino de Murcia fue Juan García Villamayor en 1258. El castillo de Lorca se convirtió en la base de las operaciones militares en la frontera con el reino nazarí de Granada. El término municipal de Lorca creció de forma considerable con la anexión de las plazas fronterizas del reino granadino (Huércal, Overa, Los Vélez)

Primera guerra

Entre 1261 y 1262, Alfonso X tomó Niebla y comenzó la repoblación de Cádiz, lo que conllevó también la expulsión de los musulmanes de Écija (1263) y, principalmente, la ocupación del antiguo reino de Niebla. Entre 1263 y 1267 los mudéjares se sublevaron en Jerez, Medina Sidonia, Alcalá de los Gazules, Vejer y Murcia, alcanzando un éxito inicial debido a que los intereses Alfonso X se encontraban todavía en Europa por sus pretensiones imperiales. La reacción comenzó en 1264 y finalizó en 1269, en la que la mayor parte de musulmanes fueron expulsados de sus territorios y el monarca dictó severas leyes contra el establecimiento de mudéjares, disipando así la amenaza de nuevas rebeliones pero causando un grave quebranto económico en todas esas regiones porque nadie tomó el relevo del papel económico que desempeñaban los mudéjares en el campo agrario.

Más sobre el contexto histórico, aquí

Desde el punto de numismático, tales acontecimientos tuvieron su reflejo en dos acuñaciones muy conocidas por todos los coleccionistas de moneda medieval. Dentro de la política numaria de Alfonso X, de la que hablaremos en futuras entradas, se acuñó un nuevo tipo de vellón, el llamado "dinero de la guerra" "dinero de la primera guerra", a veces denominada también "negra", "dinero alfonsí" o popularmente llamada entre los coleccionistas como "dinero de seis líneas" por su composición del texto ALFONSVS REX CASTELLE ET LEGIONIS  ALF . ONSVS . REX CAS . TELLE E . TLEGIO . NIS. en seis renglones Las denominaciones "dinero de la guerra" y "dinero de la primera guerra" son las que más aparecen en documentos de la época como Huelgas 1273 (doc 570 y 572) o San Juan de la Peña 1281 (doc. 236), por citar algunos.

Su emisión se situa en 1263 o a lo sumo en 1264 y sería la moneda utilizada para el pago de tropas de la primera guerra de Granada. Su peso aproximado es de 0,90 grs, el de su divisor, la meaja u óbolo, de igual diseño,  en torno a 0,46 grs. Orol distinguió dos clases de dineros, siendo unos de mejor técnica, dibujo y mayor proporción de metal noble que los otros, lo que indica que pudieran proceder de diferentes emisiones; así, los buenos dineros tendrían un 14% de plata, mientras que los malos contendrían un 7 %. y que es más que probable, tuvieran diferente valor económico. Su emisión supuso la demonetización de los viejos dineros pepiones.

Curiosamente las emisiones de "metal bueno" son las que carecen de ceca, como así se desprende del estudio metalográfico realizado por A. Roma en 1997 del tesorillo de Castrojeriz, hasta la fecha el mayor encontrado sobre este tipo de piezas.

Una característica de esta emisión es la gran cantidad de marcas existentes en el dinero de la guerra. Podríamos clasificarlas en las siguientes:

Veamos algunos ejemplos:

Marca creciente

La marca consistente en un creciente puede ser la continuación de la de esta marca del primer dinero de Alfonso X, también presente en los pepiones y en los dineros burgaleses de Alfonso VIII . Según estas razones, y admitido su valor como marca de ceca, se trataría de una ceca del Reino de Castilla diferente a la de Burgos que tenía su propia marca dentro de la emisión de dineros burgaleses. Algunos de estos ejemplares tienen una técnica por encima de los restantes, llevando un entrelineado marcado en la leyenda como el que tienen las monedas de plata, además de puntos que indican el principio y el final de la leyenda. Existen varias variantes de est tipo: punto, rombo, triangulo en cuarto cuartel ...


Cruz en primer cuartel

La marca cruz es una de las que con mejor técnica acuña. La ausencia de precedentes y monedas posteriores con esta indicación dificulta una atribución segura a una ceca concreta. Existen diversas variantes: cruz y punto en cuarto cuartel, cruz y dos roeles en cuarto cuartel.

Marca espada

La marca espada puede haberse producido en una zona fronteriza, acaso Murcia. Es, en todo caso, una moneda poco abundante y diferente de la del crucero del dinero leonés de Alfonso IX, y de una posible «T» invertida. El módulo de esta serie es menor que la media y los leones se encuentran de pie, rampantes, en vez de caminar (pasantes), que es lo habitual. Las leyendas empiezan y acaban con una cruz en aspa. Parece existir una única variante representada por la espada en el primer y cuarto cuadrantes. Sin embargo, se citan ejemplares con una espada en el primer cuartel, que puede deberse a un defecto técnico en la acuñación y se produce a menudo en cospeles irregulares.



Marca estrella de cinco puntas

La estrella es una marca muy relacionada con la anterior marca de ceca. Ambas tienen en común su pequeño módulo en comparación con los de las restantes marcas, siendo ambas de semejantes proporciones. Además, los leones son igualmente pequeños y en ambos casos se encuentran de pie. Por último, la marca de principio y final de la leyenda es la misma. Variantes: punto, dos puntos y estrella en cuarto cuartel.



Marca estrella de seis puntas

Acostumbra a designarse en la literatura la estrella con la capital del reino, así lo asevera Orol en su trabajo Acuñaciones de Alfonso IX, ed. Vico 1982. Y esta solución es de muy difícil verificación. De entrada porque Alfonso X gobierna en dos reinos diferentes, y también por tratarse de una corte con diferentes ubicaciones. Existe la variante de dos puntos en cuarto cuartel.


Marca flor de lis (galicismo, "flor de lirio")

Es una ceca poco abundante. Existe una variante en la lis que lleva un trazo horizontal entre los pétalos y la parte inferior de la flor. Conocemos las siguientes variedades: punto, rombo y dos roeles en cuarto cuartel. 

La explicación de la flor de lis, hasta este momento una marca inédita en la moneda acuñada anterior a Alfonso X, quizás tenga alguna relación con la primera vez que se utilizó este elemento. Alfonso VI conquistó Madrid en 1083, un enclave musulmán importante y vital para el dominio de la meseta central. Por aquellos días se sabía que en la muralla de la ciudad se hallaba escondida una imagen de la Virgen. El rey mandó llamar al último superviviente que sabía algo sobre esta cuestión, una mujer llamada María. Por tradición familiar sabía cómo era la imagen pero desconocía el lugar exacto donde pudiera estar. La reina Constanza de Borgoña (tercera esposa de Alfonso VI) la mandó llamar para poder hacer con su descripción una réplica. Una vez terminado, ordenó que se añadiera una flor de lis. De esta manera la Virgen de la Flor de Lis fue la primera representación de la Virgen que hubo en el Madrid conquistado. Más tarde se llegó a encontrar la talla escondida en la muralla y es la imagen que hoy se conoce como "la Almudena" (de almudaina = muralla). 

Pudiera ser una moneda acuñada en Madrid, o por monederos franceses, o como pago a soldados franceses que prestarán sus servicios en batalla o quizás tenga alguna relación con la Orden militar de Santiago cuyo símbolo, la Cruz de Santiago,  la tiene en tres de sus puntas: sobre ambos extremos del trazo horizontal y en el superior del vertical, hacia el extremo inferior se dibuja una espada. La Orden Militar de Santiago se creó en el siglo XII para defender a los peregrinos que visitaban la tumba del apóstol Santiago en Santiago de Compostela, España, quienes se distinguían exhibiendo este símbolo de color rojo en sus vestimentas y escudos. Pero todas son puras hipótesis.

Tres puntos en primer cuartel formando un triangulo

Se trata de una marca abundante dentro del conjunto, lo que permite asignarla a alguna de las grandes cecas, de complicada determinación. En este punto, no parece referente la posterior emisión de Fernando IV, no sólo por la distancia temporal sino porque en aquélla las marcas de ceca normalmente son de letras (con esta excepción), y por cuanto que en aquélla lo son en línea. Nos estamos refiriendo al pepión de tres puntos, con numerosas hipótesis de atribución


Marca punto en primer cuartel (otros tipos: dos puntos en primer cuartel)

Variantes: Dos puntos grandes en primer y segundo cuarteles y Punto en el cuarto cuartel.


Ceca venera (La Coruña)

Variantes: un punto y dos puntos en cuarto cuartel, roeles en segundo y cuarto cuartel.


Marca roel

Se trata de una marca presente en los dineros pepiones de Alfonso VIII, por lo que, de ser una continuación próxima en el tiempo, podría pertenecer a una ceca situada en el Reino de Castilla. Dentro de éste, con anterioridad se acuñó en Osma, sin embargo su atribución a esta ceca, por considerarla una «O», es francamente dificultosa. En algún caso alguno de los roeles parece un punto grande.

Variantes: roel en cuarto cuartel


Existe otro tipo de moneda que A. Roma considera de esta misma época, el maravedí prieto. Este autor se basa en las grandes similitudes que la moneda presenta con los que serían sus coetáneos, los dineros de 6 líneas. La primera semejanza sería epigráfica, dado que también estos maravedís prietos presentan la misma leyenda ALF RES CASTEL y ET LEGIONIS con un tipo de escritura similar. Salvo por la posición del león, mirando a izquierda en los dineros de 6 lineas y a derecha el el maravedi prieto, su trazado es el mismo: posición de las patas, nº de uñas, forma de la cola. Las proporciones de una y otra clase de monedas resultan idénticas, tanto en el diámetro como en el peso.


Bibliografia y webografía
- F.A. Burgos, Catalogo de la moneda medieval castellano-leonesa
- J. L. Braña y A. Roma Valdés, La moneda de seis líneas de Alfonso X de Castilla y León. Numisma nº 243, 1999
-A. Roma Valdés, Emisiones monetarias leonesas y castellanas de la Edad Media: Organización, economía, tipos y fuentes Ed. Morabetino 2010
 -A. Roma Valdés, Notas sobre una moneda de Alfonso X de Castilla y de León
http://www.numismaticamedieval.com
http://www.regmurcia.com/
http://www.espanolsinfronteras.com/
http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=alfonso-x-el-sabio-rey-de-castilla-y-leon



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante entrada. Alabo tu capacidad de trabajo. Te sigo con enorme interés.

Raúl

Anónimo dijo...

Enhorabuena por este gran estudio sobre las monedas castellanas en la época de la primera guerra de Granada. Javier.

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