sábado, 10 de noviembre de 2012

La moneda de vellón de Alfonso VII. Grupo III "IMPERATOR" (6ª parte)

Actualizado a fecha 9/12/2012 con la incormporación de un nuevo tipo IMPERATOR inédito.

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Documento Privilegium Imperatoris, carta escrita por Alfonso VII. 
La imagen representa a  Alfonso VII otorgando el beneficio, 
franqueado por el Conde Ponce de Cabrera. 
Al otro lado los Infantes Fernando y Sancho

Sin duda se puede decir que Alfonso VII, emperador de León, fue un monarca esperado. Las fuentes documentales de la época, las posteriores, y aún los estudios recientes, sitúan al soberano en el mayor de los escalafones a los que la monarquía peninsular podía aspirar. La figura del leonés, sobre todo realizada la coronación de 1135, aparece como majestuosa, virtuosa, omnipresente y necesaria para el ambiente histórico cultural que se vivía en el reino, y como el engarce natural, político, social y religioso que la Península Ibérica necesitaba tras la administración de la reina Urraca I. .
Extracto de "ALFONSO VII, SUCESIÓN E IMPERIUM. El príncipe cristiano en la Chronica Adefonsi Imperatoris y el diplomatario regio como modelo de virtud. Fuentes cronísticas e imagen del soberano de León, de Gordo Molina, A.

Ya en tiempos de Ramiro II de León algunos notarios empezaron a llamar Imperator al rey, pero más como sentido adulatorio y de sumisión que como significado de fuerza o poder. Además el título de emperador se empleaba tanto más cuanto más iba debilitándose la personalidad del monarca, su poder militar menguaba y encogían sus influencias.

En 1135 Alfonso VII se proclamó emperador, en León, y a ese evento asistieron el rey de Navarra, García Ramírez; el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV; el conde de Tolosa, Alfonso Jordán, y otros varones languedocianos.  En Lecturas de historia de España, de Claudio Sánchez Albornoz y Aurelio Viñas, publicación de 1929 este evento se describe de la siguiente manera (tomando por base la descripción de la Chronica Adefonsi Imperatoris: "el conde Ramón de Barcelona, cuñado del rey y su pariente el conde Alfonso de Tolosa, vinieron a presencia de aquél (Alfonso VII) y le prometieron obedecerle en todo y se hicieron sus vasallos tocando la diestra del príncipe para reconocer solemnemente la fidelidad que le debían, y recibieron del rey leonés (...) en honor un vaso muy bueno de oro que pesaba 30 marcos, muchos caballos y otros muchos regalos. Después acudieron unánimes al rey todos los nobles de Gascuña y de la tierra vecina hasta el Ródano y Guillermo de Monte Pesulano, recibieron del príncipe plata y oro, diversos, variados y preciosos dones y muchos caballos, y se sometieron a él obedeciéndole en todo. Más tarde llegaron también ante el rey muchos hijos de los condes, jefes y potestados de Francia y muchas gentes de Poitu, recibieron de él armas y otros muchos regalos, y así se extendieron los límites del reino de Alfonso, soberano de León, desde el gran Océano, junto a Padrón de Santiago, hasta el Ródano".  Quizás estás menciones de obediencia y vasallaje sean más exageradas por la crónica que reales

(...) El día establecido para estos eventos llegaron a la ciudad de León el rey Alfonso, su mujer Berenguela, la hermana del rey, Sancha, el soberano de Navarra, García y todos aquellos que el monarca había convocado, además de un sinnúmero de monjes y de clérigos, y una muchedumbre de gentes de más bajo rango, plebe, que habían acudido a la ciudad ávidos de ver y oír a las personas regias. El concilio debió de tener varias partes, porque se habla de que durante el primer día se reunieron con el rey en la iglesia de Santa María todas aquellas grandes personalidades y también quienes no lo eran, sesión en la que trataron cosas que la misma "clemencia de Nuestro Señor Jesucristo les sugiriese" y que fueran convenientes a la salvación de las almas de todos los fieles (...) 
 

 (...) El segundo día de concilio debió de ser el más importante y coincidió con el día que se celebra la venida del Espíritu Santo a los apóstoles, o sea, un día de Pentecostés. En esta ocasión también todos, nobles y plebe, se reunieron en la iglesia de Santa María y allí "estando con ellos el rey García de Navarra y la hermana del soberano de León, siguiendo el consejo divino, decidieron llamar emperador al rey Alfonso", y esta decisión estaba sostenida en que le obedecían García de Navarra, Zafadola rey de los sarracenos, Ramón conde de Barcelona, Alfonso conde de Tolosa, y muchos condes y jefes de Gascuña y de Francia (...) 

Claudio Sánchez Albornoz y Aurelio Viñas nos narran también que la ceremonia de entronización de Alfonso VII como emperador consistió en "cubrirle con una capa óptima tejida de modo admirable, le pusieron sobre la cabeza una corona de oro puro y piedras preciosas, le entregaron el cetro y teniéndole del brazo derecho el rey García y del izquierdo el obispo Arriano de León, le llevaron ante el altar de Santa María con los obispos y abades que cantaban el Te Deum laudamus. Antes de la ceremonia litúrgica se gritó viva el emperador y a él se le dio la bendición. A esto sucedió la misa y después todos regresaron a sus tiendas. Como solemnización de la ceremonia el ya emperador Alfonso ofreció un convite en los palacios reales, convite que fue servido por condes, príncipes y jefes, «y mandó repartir grandes sumas a los obispos, a los abades y a todos, y hacer grandes limosnas de vestidos y alimentos a los pobres». El tercer día de concilio se juntaron el emperador «y todos los otros» en los palacios reales como solían hacerlo, y trataron de los asuntos relativos al bien del reino y de toda España, dio a sus súbditos leyes y costumbres y terminadas estas cosas y disuelto el concilio marchó cada uno a su casa, gozosos y «cantando y bendiciendo al emperador», al que adulaban de la siguiente manera: «Bendito seas tú y bendito sea el reino de tus padres y bendito sea el Dios excelso que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, el Dios que nos visitó y tuvo con nosotros la misericordia prometida a los que esperan en él»"

La Chronica Adefonsi Imperatoris describe el reconocimiento recibido en las Cortes de León en 1135 como Imperator totius Hispaniae: ". . . ut vocarent regem imperatorem, pro eo quod rex Garsias, et rex Zafadola sarracenorum, et comes Raymundus barcinonensium, et comes Adefonsus tolosanus, et multi comites et duces Gasconiae et Franciae in omnibus essent obedientes ei" (... llamasen emperador al rey, puesto que el rey García, y Zafadola, rey de los sarracenos, y Raimundo, conde de los barceloneses, y Alfonso, conde de Tolosa, y muchos condes y duques de Gascuña y Francia, estaban en todo obedientes a él)

Más sobre Alfonso VII, aquí

Desde el punto de vista numismático, tan importante acontecimiento tuvo su expresión propagandistica en la moneda y así se refleja en la enorme cantidad de monedas acuñadas con la leyenda IMPERATOR y sus variantes. 

I. GRUPO. MONEDAS CON LEYENDA "ANFVS REX"
a) Alusivas a Toledo
b) Alusivas a León
c) Alusivas a Santiago de Compostela
d) Alusivas a Segovia
e) Alusivas a Ávila

II. GRUPO. MONEDAS CON LEYENDA "ANFVSRREX"
III. GRUPO. MONEDAS CON LEYENDA "IMPERATOR" Y SIMILARES
IV. GRUPO. EMISIONES ANÓNIMAS. LEYENDA "IHESVS"
V. GRUPO. EMISIONES QUE NO ENCAJAN EN LOS GRUPOS ANTERIORES

Moneda 45, AR 63, AB (sin correspondencia)

 
Moneda 46, AR 64, AB 92
Moneda 47, AR 65, AB 90




A principios del siglo XII la simbología real europea estaba conformándose y en estos años va a aparecer por primera vez la imagen de un león en las monedas, en concreto en algunas piezas realizadas por Alfonso I el Batallador. A la muerte de éste (1134), será su hijastro, Alfonso VII el Emperador, el que herede la idea del uso del león como divisa y señal personal, que con su hijo Fernando II, se convertirá en el emblema propio del linaje de Alfonso VII y en las armas parlantes del reino de León.

Con Alfonso VII el león es un símbolo de su realeza y su fuerza, haciendo una comparación entre el león, que es el rey de los animales y el Emperador, que es el rey de reyes. El león, aparece coronado o incluso con cabeza humana coronada, lo que refuerza la identificación con el Emperador. 

Este uso de la divisa y señal del emperador puede ser simple, apareciendo en las monedas la imagen mayestática del Emperador y una vista del león; o más simbólicas, donde puede verse a dos leones al pie de un árbol, que podría indicar una descendencia genealógica y la legitimidad divina del linaje, cobijando a los dos hijos del monarca, Sancho y Fernando, reyes designados de Castilla y de León respectivamente, o bien como en este caso, a dos leones con cuerpos separados (¿Sancho y Fernando?) que comparten la misma cabeza con un único rostro, es decir una unidad de pensamiento y acción por parte de los hijos del Emperador. Así, estos pequeños dineros, muestran una rica simbología propia de la Europa del románico y nos cuenta la historia y desarrollo del llamado Imperio hispánico leonés (Comentario Subasta Vico, marzo 2012)


A título personal no comparto esta interpretación, ya que se creo un tipo monetario específico para mostrar a los infantes. Esta moneda simplemente se trataría de una representación simbólica de los reinos Castilla y León unidos bajo una misma cabeza, Alfonso VII. Claramente se labró tras la coronación del Emperador.

Mas información sobre este tipo monetario, aquí 

Moneda 48, AR 66, AB 77
 
Moneda 49, AR 67, AB 93 y 94

Variantes: IMPERATOR con estrellas a los lados del árbol, IMPERATOR con crecientes a los lados del árbol, IMPERATOR con estrella a los lados del árbol y estrella en tercer cuartel, TOLETOC, TOLETA

Moneda 50, AR 68, AB 95
Moneda 51, AR 69, AB 71
Moneda 52, AR 70, AB 97
Moneda 53, AR 71, AB 79 (y variantes del 1 al 6)


Moneda 54, AR 72, AB 81 (y variante 81.1)




Moneda 55, AR 73, AB 96


 
Moneda 56, AR 74, AB (sin correspondencia)
Moneda 57, AR 75, AB 74
Moneda 58, AR 76, AB (sin correspondencia)
Moneda 59, AR 77, AB 88
Moneda 60, AR 78, AB 66 (y variantes del 1 al 6)


Variantes de leyenda: IMPERATOR/LEONISCIV, IMPERATOR/ADENFONSVS, IMPERATOR

Las tres cruces del campo son una alegoria del monte Golgota, en el cual Jesucristo fue crucificado junto a otros dos "pecadores" que ofendieron al dogma romano y a su imperio, diciendo sobre todo que él era el rey de reyes, y que el único Dios existente era su padre. El florenzamiento de la cruz posiblemente tenga reminiscencia borgoñona, pues similares formas ancoradas provenían de la estirpe franca de los duques de Amous y de sus hijos, Raimundo y Enrique, que vinieron a Hispania a casar con doña Urraca (futura reina) y con Teresa (futura condesa "portugalensis"). Raimundo de Borgoña, fue por tanto quien introdujo en el heráldica plenomedieval alfonsina al formato cruzado de la cruz ancorada (Foro Imperio Numismático)

Moneda 61, AR 79, AB 72

Mucho se discutió sobre esta moneda con dos bustos, llegándose a afirmar su filiación aragonesa, en base a las similitudes de las cabezas con las que vemos en las monedas de aquel reino. Fue Pío Beltrán quien demostró con toda claridad que la pieza debe atribuirse a Alfonso VII y que las dos cabezas quieren designar a los dos príncipes herederos Sancho y Fernando. 

Variantes de leyenda: IMPERATOR, IMPERATOR y tres puntos, LEONISCI


Moneda 62, AR 80, AB 73
Moneda 63, AR 81, AB 83 (y variantes 84 y 85)




Se trata de la acuñación realizada por Alfonso VII para la toma del Castillo de Oreja en abril de 1139. La multitud de marcas utilizadas desvela que fue una moneda de ceca volante, pensada para el pago de las tropas, provenientes de todas partes del territorio imperial que participaron en esa campaña militar. Se han encontrado numerosas de estas monedas en los aledaños del castillo de Oreja, porque era la moneda alfonsina más reciente y corriente de Alfonso VII cuando se realizó la toma del Oreja (Foro Imperio Numismático).


Moneda 64, AR 82, AB 91 y 92 (y variantes del 1 al 2)

Moneda 65, AR 83, AB 75 (y variantes del 1 al 16)

Variantes
1: sin marcas, melena
2: sin marcas, sin melena, manto adornado
3: sin marcas, melena, IMPERATO
4: Melena, L invertida en anverso y reverso
5: L invertida en reverso
6: L y dos puntos en anverso. Melena, L invertida en reverso
7: Dos puntos a cada lado en anverso
8: Dos puntos en anverso, LEONISCI
9: Estrella en anverso LEONISCI. IMPERATOR e IMPERATO
10: Cruz formada por 5 puntos en anverso y 3 puntos horizontal a cada lado. 3 en línea y uno debajo en medio (Cruz incompleta en reverso)
11: sin marcas, LEONISCI
12: Pequeña línea en forma de C en cuartel. LEONISCI/IMPERATO
13: Como el 4 pero con L invertida a derecha
14: LEONISCI/IMPERATORRX
15: LEONISCIVI/IMPERATOR, B invertida a izuierda en anverso. Melena, B en reverso
16: C invertida o creciente a derecha en anverso.
17: Busto entre puntos y punto en un cuartel y 3 al contrario
18: Igual a la variante 12. La pequeña línea también en la leyenda del reverso.
19: Puntos a izquierda, en el busto

 

Moneda 66, AR 84, AB 76

Por último cabe hacer una mención especial al tipo AB 82, un dinero de atribución a Santiago de Compostela A/Busto coronado de frente, IMPERATO, R/León a izda, BEATI IACOBI

Moneda 67, AR (75 var.), AB (74 var.). ¿inédita?

En la subasta Herrero del próximo 13 diciembre 2012 ha aparecido este nuevo tipo

 
En la leyenda aparece RAI-IM que en mi modesto entender hace referencia al apellido del monarca RAIMUNDEZ, mientas que IM seria una abreviatura de IMPERATOR, luego es una moneda que también habría que situarla sobre el 1135.

 
 

Bibliografía utilizada:

- Orol Pernás, A: "Las monedas medievales castellano-leonesas" 
- Beltrán Villagrasa, P. "La partición de los reinos de Alfonso VII, según los documentos y las  monedas que se conocen". 
- Wikipedia
- http://www.numismaticamedieval.com/2012/02/un-repaso-por-las-joyas-medievales-de_13.html

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