jueves, 9 de febrero de 2012

Comentario a los dineros de Urraca de la Subasta Vico de 26 de junio (Parte II)

La segunda moneda objeto de atención es la contemplada en el lote nº 181 con la descripción: Dinero. Palencia. A/ URRACA R?G. R/ S (tumbada) ?R ANTONINI. III-18 vte. EBC. De la más alta rareza. Ex HSA-8816 y el siguiente comentario: Durante los últimos años del reinado de Alfonso VI, este monarca concedió a la sede compostelana (regida entonces por el poderoso arzobispo Gelmírez) el derecho de acuñación de una moneda concesionaria, frecuente en la Europa de la época. Doña Urraca concedió el mismo privilegio de acuñación a uno de los grandes monasterios del reino, el de los Santos Facundo y Primitivo en Sahagún (1116), y también a la Catedral de San Antolín de Palencia, aunque de esta concesión no conservamos el documento original. obre los escasos y rarísimos dineros palentinos de Doña Urraca hay que decir que tenemos dos bulas papales, una de marzo de 1116 y otra de noviembre de 1125, en la que se cita la existencia de la concesión monetaria al obispo, detallando el reparto de beneficios de la misma por mitades, entre la catedral y la reina. De la cita de este privilegio en documentos papales de Pascual II y Honorio II se desprende la consolidación de este derecho y su defensa por parte de la autoridad pontificia, siendo más beneficioso que el otorgado a Sahagún (donde el abad sólo recibía el tercio de los beneficios) y, sin duda, relacionado con el pago de las obras de la Catedral palentina, por eso la leyenda de reverso de BEATI ANTONINI (más o menos abreviada). Con todo ello, podríamos intentar fechar la concesión original entre 1114 y 1116, ya que de esa época tenemos varios privilegios de la reina Urraca concediendo mercedes al obispo Pedro de Palencia "en premio a los servicios prestados", "como premio a sus muchos servicios", "en premio a su fidelidad". En cuanto a la tipología específica de estas piezas, el anverso lleva el nombre de la Reina Urraca y Cruz equilátera, siendo el reverso el que las diferencia de las monedas reales, donde aparece la leyenda antes comentada de San Antolín en genitivo (como las de Santiago de Compostela) y como tipo dos alfas y dos omegas colocadas en cruz, un diseño propio que se utilizaba en algunas otras piezas acuñadas con la leyenda LEOCIVITAS en vez de la referida a San Antolín. ALFONSO I DE ARAGÓN, COMO MARIDO DE DOÑA URRACA

Se trata de la acuñación palentina más primitiva, que se separa completamente de la tipología posterior de las acuñaciones de este monasterio, caracterizadas por tener en anverso la típica cruz patada, y en reverso parejas de alfas y omegas espaldadas.

Sin embargo, existe otra versión, también atribuible a Palencia, y que fue comentada por León España y M. Mozo en su artículo "Monedas Medievales Míticas" (Gaceta Numismática, nº 169 - 2008). En la siguiente moneda se ve claramente que el señor obispo de Palencia, presumiblemente don Pedro de Palencia (sobre el 1112), elige la misma estructura de carácter copiativo que popularizó Sahagún, con las tres cruces representativas de la Santísima Trinidad o de las tres cruces del Gólgota. Asimismo en cuanto a la utilización para labrar letras de los espacios de la cruz, es igualmente una continuación tipológica ya utilizada en los territorios del nordeste peninsular, como fueron Gerona y Besalú.

Importante mención merece la leyenda del anverso con las letras "B E A T" en los cuarteles 1º, 2º, 4º y 3º, y la leyenda "A.NTONIIN", con una agrupación de tres puntos haciendo de travesaño de la primera N, y que toma comienzo a las tres. Claramente este texto es una mención directa de la advocación a la que este monasterio se hallaba unido, que no era otro que a San Antolín (Beati Antonini, en latín).


Quisiera agradecer públicamente a D. Manuel Mozo Monroy no solo el conocimiento transmitido a través del artículo antes reseñado, sino también su colaboración facilitandome el acceso al mismo.

1 comentarios:

Darko dijo...

Excelente como siempre. Esta última moneda que presentas es toda una rareza, durante muchos años sólo se conoció por dibujos, hasta que apareció este ejemplar. Recomiendo a todos la lectura del citado artículo de Mozo y España, todo un placer de lectura y estudio sobre piezas extraordinarias del medievo castellano-leonés.
Un saludo

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