martes, 17 de abril de 2012

La moneda de vellón de Enrique IV (1ª parte), Visión histórica. Ordenamiento de 1462 y Tipologías

La moneda de vellón de Enrique IV, muy bien representada por este magnifico maravedí de ceca Murcia (Emisión 1468), va a ser la protagonista de esta entrada y de otras dos más que publicaremos en unos días. Este maravedí pertenece a la colección de mi amigo Yeray. A el quiero dedicarle este articulo, que espero que os guste a todos, y que como siempre os invito a que comenteis, critiqueis o añadais alguna otra información que seguro no esta contemplada aquí.


Hablar sobre sobre las emisiones monetarios de Enrique IV y situarlas en su contexto nos requeriría una gran dedicación de tiempos y conocimientos histórico-numismáticos que no estan a mi alcance. No obstante en esta entrada mi objetivo es mostrar unas pinceladas sobre la dificil situación política, social y económica de la época con objeto de justificar como dicha situación tiene su reflejo en la normativa sobre emisión monetaria del reinado de Enrique IV y por extensión en la ingente cantidad de monedas producidas.

Comencemos diciendo que las emisiones monetarias de Enrique IV (1454-1474), siguen informando en su impronta monetaria de la situación política de Castilla, que le correspondió vivir en constante conflicto, y de su especial y constante enfrentamiento con la nobleza, situación esta que ya arrancó en tiempos del predecesor Juan II. El principal conflicto se situaba en torno a la sucesión real al trono, habiendo constantes tensiones, anarquía y luchas contra los propios hermanos de Enrique IV, Alfonso e Isabel; pero sobre todo lo que resultaba era una ausencia de la autoridad real, causa de que el estado castellano se viera hundido en el desorden y la confusión, y en definitiva, la falta de un verdadero Rey.


Imagen tomada de www.galeon.com
El conflicto sucesorio dividía nobleza y ciudades, en un inicio, entre partidarios de Alfonso (XII de Castilla) y partidarios del Rey; y posteriormente entre partidarios de la Princesa Isabel (hermana de Enrique IV) y partidarios de Juana la Bertraneja, discutida hija de Enrique IV y que desembocó en los últimos años de reinado en una situación de pre-guerra civil que estallaría definitivamente tras la muerte del Rey. Dedicaremos una entrada especifica en el blog a las acuñaciones de la princesa Isabel más adelante.

Más sobre el conflicto sucesorio
El episodio de la "farsa de Ávila"

Otros problemas del reinado de Enrique IV eran:

1. Recelos e intrigas entre los miembros de la alta nobleza y de los grandes prelados de la Iglesia castellana, temerosos de que se produjera un nuevo intento por parte de la monarquía de erosionar sus prebendas y privilegios. comenzó a destacar como figura relevante la persona del marqués de Villena, don Juan Pacheco. Enrique IV se rodeo de un gobierno de fieles que apoyaban sus acciones de gobierno. De todos estos personajes, destacaron por su relevancia Miguel Lucas de Iranzo, condestable del reino, el converso don Diego Arias, como contador mayor del reino, y don Beltrán de la Cueva, valido que sustituyó a D. Juan Pacheco, tras la traición de este. Personajes todos ellos que suscitaron la ira de resto de la nobleza, acabando por estallar una guerra civil.

2. La infroctuosa guerra contra el Reino Nazarí de Granada, que suponía un enorme esfuerzo económico y humano debido a la táctica de “guerra de desgaste” impuesta por el monarca. La guerra de Navarra y los levantamientos de Cataluña también supusieron una fuerte erosión social y económica.

3. La propia naturaleza debil del monarca, tanto física como psicologica.


Esta caótica situación se ve reflejada en la moneda enriqueña y nos va informando de los infructuosos esfuerzos realizados para mantener la economía castellana, ya que el permiso de la Corona para acuñar moneda a beneficio de ciudades y nobles, fueron privilegios que en vez de mejorar la economía castellana, la aprovecharon los falsificadores para emitir moneda ilegal y falsa, no ajustada a ley.

Una de las características señaladas por los autores, del reinado de Enrique IV, es la enorme cantidad de cecas. Hubo incluso que declarar ilegal la moneda batida fuera de las Casas Reales. Es de suponer que bajo Enrique IV continuarían existiendo talleres monetarios de caracter temporal. En una Real Carta de este monarca, fechada a 26 de marzo de 1473, se citan como únicas cecas las de Burgos, Toledo, Sevilla, Cuenca, Segovia y Coruña, pero hay que tener en cuenta que este documento pertenece al final de su reinado, es decir, a la época de reacción contra el exceso de Fábricas de Moneda, y no es obstáculo para suponer que en años anteriores existieran otras de caracter temporal.

Según el cronista Alfonso Flores, además de las 150 fábricas que acuñaban legalmente, se batía moneda en muchas ciudades y castillos, lo cual depreciaba el vellón, aparte de suponer una temeridad dado que en ciertos momentos la autoridad real se vio en entredicho. El excesivo número de cecas llevó a un gran desorden y a la infracción de nuchas normas sobre las monedas.
todas, probablemente se violaron muchas.

Los ordenamientos de 1462 y 1471 fueron intentos poco exitosos de paliar esta situación y en ellos me voy a centrar en lo referente a la moneda de vellón, que es en definitiva, la más asequible para el coleccionista de a pie, dejando el estudio de las emisiones áureas y de plata para un futuro. Además me vais a permitir la licencia de centrarme en una emisión por la que tengo especial predilección: las denominadas popularmente como "blancas de rombo" o "blancas de losange", que abordaremos en una segunda parte.

Como ya hemos avanzado y en un intento de paliar la caótica situacion económico-monetaria que atravesaba el Reino, se convocan Cortes el 22 de Mayo en Madrid. La primera dificultad que nos encontramos al estudiar el monetario de Enrique IV es la pérdida de los Cuadernos de las Cortes de Madrid de 1462, a los que debería ir unida la Ordenanza sobre la moneda de las Cortes de Segovia de 1471. Este hecho dificulta el conocimiento de las primeras acuñaciones de este reinado, anteriores al referido ordenamiento, dado que no existe un documento que de fe sobre la situación que existía hasta ese momento. No obstante a través de documentos coétaeneos hemos tenido conocimiento de los aspectos que contemplaba la Ordenanza de 1462.

La Ordenanza de 1462


Sainz Varona ha realizado un analisis detallado de todos los aspectos que contempla la Ordenanza de 1462. Aqui vamos a recoger los aspectos mas interesantes.

1. El texto presenta una introducción que se refiere a monedas de vellón acuñadas antes de 1462. De esta forma sabemos que, en primer lugar, Enrique IV había acuñado cuartos y medios cuartos (conocidos vulgarmente como cuartillos y medios cuartillos) con las siguientes características para los cuartos: 60 granos de plata por marco (= 208 milésimas) y 62 piezas en marco (= 3,71 gramos); y con igual ley y mitad peso para los medios cuartos: 1,85 gramos. La cronología de esta emisión no es muy precisa, pero podemos situarla entre los inicios del reinado en 1454, y la siguiente emisión en 1461 (punto 59 del documento). La segunda emisión del vellón de Enrique IV fue de dineros y medios dineros (conocidos los primeros como medios cuartillos con el busto de perfil, y los segundos prácticamente desconocidos (26), con las siguientes características para los dineros: 12 granos de plata por marco (= 42 milésimas) y 160 piezas en marco (= 1.437 gramos); y con igual ley y mitad peso para los medios dineros: 0,718 gramos.

La cronología de esta emisión es mucho más precisa que la anterior, ya que sabemos que se inició en 1461 y se dejó de emitir al año siguiente, cuando en el documento se ordena una nueva emisión. Sin duda, el que esta segunda emisión durase un año escaso explica la rareza de las piezas que la integran, de manera principal en lo que se refiere a los medios dineros.

Para concluir, se indica en la introducción cuáles son los derechos por el monedaje que el rey se reserva en la acuñación de la nueva moneda. Tras una larga exposición, el rey señala que se le reserven dos maravedís de cada marco libres de toda carga, dando así lugar a que la moneda resulte beneficiada. Por lo tanto, es evidente que la moneda se encontraba debilitada y que necesitaba la ayuda real.

2. Las nuevas acuñaciones. (Puntos 1 a 4). Los tres primeros puntos de esta Ordenanza se refieren a la nueva moneda por acuñar, mientras que el cuarto lo hace a las cantidades que de cada tipo de moneda se debían realizar. La primera moneda que se manda acuñar es el MARAVEDI y va a tener las siguientes características: 24 granos de plata por marco (= 83 milésimas) y 96 piezas en marco (= 2,396 gramos). La tipología de la pieza será la siguiente: en el anverso, un castillo con la marca de ceca correspondiente debajo, rodeado por una orla de puntos sin ningún tipo de decoración y la leyenda: ENRICVS OVARTVS DEI GRACIA REX CASTELLE ET LEGIONIS o lo que cupiese de dicha leyenda. Y en el reverso, un león con una granada entre las manos y las patas, dentro de una orla y leyenda similar. Este elemento que se incoporpora en la moneda, la granada, alude a la guerra contra el Reino nazarí.


El segundo tipo de moneda que se manda labrar es la BLANCA, a la que se le da el valor de medio maravedí. La ley de esta moneda sería de 19 granos de plata por marco (= 66 milésimas), y la talla de 152 piezas en marco (= 1,513 gramos). La tipología de esta moneda es similar a la de la anterior, con un castillo en el anverso y un león en el reverso, pero en ambos casos con una orla de copas y desapareciendo la granada de entre las patas del león. Asimismo, la leyenda debería de ser similar a la de la pieza anterior.


El tercer valor que se manda emitir es la MEDIA BLANCA, con el correspondiente valor de un cuarto de maravedí. La ley de esta pieza es la misma que la de la blanca entera, y el peso la mitad: 0,756 gramos. Tanto la tipología como la leyenda son idénticas a la de la blanca entera.

El punto cuarto de la Ordenanza indica las cantidades de cada tipo de moneda por acuñar. Según el texto se deben hacer dos tercios de maravedís, un sexto de blancas y otro sexto de medias blancas. A partir de estos datos y de forma muy general se podría indicar que el grado de rareza entre los maravedís por un lado, y las blancas y medias blancas por otro, es de 1 a 4. También se indica en este punto cuáles serían las penas para los infractores de esta disposición, estableciéndose 1.000 maravedís de sanción por cada 100 monedas que de otra forma se labrasen, que se deberían repartir la mitad para el rey y la otra mitad a partes iguales Para el acusador y para el juez que lo juzgare; este tipo de condena o similar, se repetirá frecuentemente a lo largo del documento.

3. Disposiciones generales (Puntos 5 a 8). En este apartado recogemos cuatro disposiciones que aparecen en el documento, en las que se indican las normas generales de la nueva acuñación. En primer lugar, Enrique IV ordena la retirada de las monedas de blancas viejas y nuevas de Enrique III y Juan II, en el plazo de 6 meses como límite, desde el momento que se lea el pregón en las plazas de ciudades y villas. En las disposiciones 6 y 7 se indica que esas piezas se destinarán a la fundición para acuñación de la nueva moneda.

4. En las disposiciones particulares se hace mención de la labor que corresponde a cada oficial. En este sentido os sugiero le echeis un vistazo a la entrada dedicada a la tecnica medieval de acuñación.

5. Costes de la acuñación. 20 maravedis por marco (obteniendose 96 maravedis por marco), repartiendose los costes así: 2 maravedis para el Rey; 1 maravedí para el tesorero.; 3 maravedís para el obrero; 3 maravedis para menguas de la labor del obrero; 2,5 maravedis para las menguas de cizallas y recizallas; 2 maravedis para cada monedero; 1,5 maravedis para el entallador; 1 maravedi para el blanqueador; 1 maravedi para el abastecedor de carbón; 1,5 maravedis para el fundidor; 0,5 maravedi para el ensayador; 1 maravedi para el mantenimiento de la casa de la moneda.

6. Otras dispociones. Recogemos algunas:
Disp. 38 Revisión mensual de pesas y balanzas.
Disp. 39 Que el ensaye se haga por fuego.
Disp. 41 Prohibición de sacar la moneda antes de que esté acabada de labrar.
Disp. 42 Prohibición de hacer o sacar moneda antes de salido o después de puesto el sol.
Disp. 43 Prohibición de tomar más moneda para labrar que la de un día.
Disp. 44 Que el balanzario dé y reciba la moneda a peso justo.
Disp. 45 Que no se hagan arreglos en el peso y número de las monedas.
Disp. 46 Prohibición de tener más oficiales que los que tienen nombramiento, así como de utilizar cuños defectuosos.
Disp. 47 Que los monederos entreguen los cuños a los guardas al acabar la labor.
Disp. 49 Que la moneda circule el tiempo que el rey disponga.
Disp. 50 Que la moneda anterior de vellón circule sin impedimentos.
Disp. 52 Que no se labre la moneda anterior de vellón, excepto lo que ya estaba metido en las casas de moneda.
Disp. 57 Exención de impuesto para los metales traídos de fuera para labrar.

7. Diposiciones finales.
Disp. 58 Cada ciudad debía nombrar dos regidores o un regidor y un jurado, con el fin de que cada dos meses fuesen a ver cómo se acuñaba la moneda y si se cumplían todas y cada una de las disposiciones contenidas en la presente Ordenanza, en el caso de no ser asi, debían hacérselo saber a las justicias de la ciudad. Por su parte, dichas justicias estaban obligadas a dar cuenta al rey cada cuatro meses para que impusiese las penas correspondientes en cada caso. La denominación de estos dos inspectores es la de "veedores" , y tres días antes de que finalizase el tiempo para el que habían sido elegidos, debían de tener sustitutos.

Disp. 60 Se hace una llamada general a todos para respetar las disposiciones contenidas en esta Ordenanza y, muy en particular, a prohibir la realización de moneda falsa, falta de peso o baja ley, ya fuese dentro de las propias casas de moneda como fuera de ellas. La pena con que se amenaza al infractor es de muerte y confiscación de todos sus bienes
Hasta aqui la primera parte dedicada a la moneda de vellón del ordenamiento de 1462. En una segunda entrada hablaremos del Ordenamiento de 1471, dedicando especial atención a la "blanca de rombo".




********
Este artículo continua con 3 partes más

Consulta parte 2ª
Consulta parte 3ª
Consulta parte 4ª

Fuentes bibliográficas consultadas:

http://www.mcnbiografias.com/
http://www.es.wikipedia.org/
Ruiz Trapero, María "Castilla: del estado medieval al moderno. En las fuentes epigráficas y numismáticas de los siglos XIII-XV"
Sainz Varona, Felix Angel "La moneda de vellón de Enrique IV: la Ordenanza de 1462"
Imagenes: Colecciones "Doramas" y "D62" y www.maravedis.net

3 comentarios:

Doramas dijo...

Hola, David. Gracias por dedicarme esta interesante entrada, me ha hecho mucha ilusión, además de ver ahí a una de mis monedas.
Y por aportar algo a la materia en sí pienso que varias de las cecas asignadas a los maravedís de este monarca son inventadas, por ejemplo la que lleva la marca ‘R’, por los motivos que te expuse hace unos días.

Un abrazo.

José David Rodríguez dijo...

Esta claro que hubo muchas cecas acuñadoras, pero muchisimo numerario fue destruido en tiempos del propio Enrique IV y posteriormente a traves de la Pragmatica de 1497. Coincido contigo Doramas en que no se porque algunos autores modernos se empeñan en decir que existen determinadas cecas de este reinado sin una base documental. El caso de la R me expusiste es claro, cuando realmente es un burgos mal acuñado.

José David Rodríguez dijo...

Como se suele decir "cecas, si, muchas pero no echemos mas leña al fuego" y sobretodo no juguemos a valorar piezas que a lo mejor no existieron, tu me entiendes, no digo mas.

Publicar un comentario en la entrada

Gracias por tu comentario. En breve será publicado