lunes, 13 de febrero de 2012

Románico y gótico en la Edad Media

Autor: Antonio Roma Valdés
Publicado en www.numismaticodigital.com



La Edad Media constituye un espacio de tiempo que nos evoca en la actualidad numerosos sentimientos que oscilan desde el misterio a la belleza. El misterio por cuanto que la falta de fuentes concretas de la época nos limita de una manera marcada la capacidad de conocer los entresijos de una sociedad influida por unas creencias en unas ocasiones sincréticas en otras movidas por el esoterismo, en otras sencillas. Por su parte, la belleza se manifiesta en unos estilos artísticos algunos de cuyos testimonios más significados perviven en la actualidad.

Románico y gótico son las expresiones más caracterizadas del arte de la Edad Media de la Europa occidental. El primero se desarrolla principalmente en los siglos XI al XIII, el segundo entre los siglos XIII al XV y aunque ambos se concretan en todas las manifestaciones artísticas, los manuales de arte se centran en la arquitectura, la pintura y la escultura. En arquitectura, el Románico se caracteriza por los muros fuertes y el arco de medio punto, otorgando a los edificios cierta elevación, poca luz y un aspecto sólido. En el gótico, la sensación de altura, luminosidad y ligereza se ve favorecida por la introducción del arco ojival. Los edificios de ambos estilos se caracterizan por tratar de insuflar en quienes viven sus respectivas épocas episodios bíblicos y otros de carácter moralizante, llenando de esculturas las fachadas y los capiteles de pilares y columnas. La pintura románica se plasma en murales de edificios y miniaturas de códices, representando figuras hieráticas, composiciones sencillas y colores llamativos. Por el contrario, en el gótico las imágenes dan cuenta de un mayor detalle y naturalidad en la escena representada. Particularmente durante el período románico, las imágenes esculpidas y las pintadas muestran figuras y escenas irreales.

Cabe añadir que el arte no se agota en arquitectura, escultura y pintura. De ambos estilos encontramos bellos trabajos de esmalte, orfebrería, tejidos o rejería. Por supuesto, de este período no queda fuera el arte monetario, uno de los menos difundidos a pesar de su interés.

La moneda medieval es particularmente atractiva. Quedan muchos datos por concretar de la moneda medieval vistas las fuentes de conocimiento disponibles. Los trabajos publicados han arrojado un conocimiento desigual de la clasificación de del numerario conocido. En los casos de la moneda inglesa, francesa o catalana, los datos son abundantes y los resultados en general brillantes. Por su parte, en el caso de la moneda castellana la información documental y la arqueológica no han sido siempre atendidas y este factor ha traído consigo cierta confusión en una clasificación que sin embargo se va aclarando en los últimos años, cuando se han publicado no sólo monedas sino también datos que permiten sostener una clasificación acordes con criterios científicos reconocidos por la numismática dentro y fuera de las fronteras españolas. Por otra parte, nada nuevo se descubre si se afirma que la moneda medieval está despertando un mayor interés no sólo entre los historiadores sino también entre los coleccionistas.

Románico

Podemos ver manifestaciones del románico como del gótico en las monedas medievales. En el caso del románico podemos destacar la presencia de tipos religiosos y de retratos reales. De entre los tipos religiosos cabe destacar la presencia de cruces en unión de báculos, crismones y otros elementos presentes asimismo en las manifestaciones pictóricas y escultóricas. Asimismo, encontramos símbolos como soles y lunas, leones, jinetes cabalgando, castillos y en un excepcional caso, una iglesia. En todos estos casos, se ponen de manifiesto símbolos religiosos o alusiones al rey o al propio reino. Los más llamativos son sin embargo la presencia de retratos y otras escenas. En la cara del retrato se hace alusión en la leyenda al monarca en cuyo nombre se acuña.



Moneda de Fernando II con la traslación del cuerpo de Apóstol Santiago. Medio dinero de vellón, Ceca compostelana 1157-1188. Excavaciones de Adro Vello (San Vicente do Grove).



Sólo en una ocasión se menciona al Apóstol Santiago. Finalmente, en una moneda conservada en el Museo de las Peregrinaciones de Santiago, encontramos la traslación del apóstol.

Puede destacarse que en los tipos sencillos predominan las simetrías y que las representaciones más complejas se caracterizan por la falta de naturalismo, señalándose las figuras con trazos firmes y marcados, recordando muy poderosamente las pinturas y esculturas de la época.

A todo ello cabe añadir, en el caso de las monedas leonesas y castellanas una marcada influencia de origen francés.





Gótico

Dentro del gótico encontramos tipos más uniformes, a saber, retratos, castillos y leones, todos caracterizados por una una mayor naturalidad, así como la presencia de un trazo más fino y mejor trazado, en suma, una mayor precisión artística.



Por otro lado, conocemos muy pocos de los artistas que componían los cuños, todos ubicados dentro de este periodo gótico. Son los llamados talladores o entalladores en la documentación castellana de la época, pudiendo citarse tan sólo los siguientes:

a) Don Marcos, talador de la Moneda de León, 1279. Pudo haber realizado las emisiones de dineros seisenes de 1277, pujesas de 1281 y las meajas salamanquesas de 1283.



b) Johan Álvarez de Burgos. Lorca, 1297

c) Pedro Sánchez, entallador, Burgos, 1371



d) Gabriel García, Coruña, 1466



e) Gil García de Santiago, entallador, Coruña, 1471



Bibliografía
- “Emisiones monetarias leonesas y castellanas de la Edad Media. Organización, economía, tipos y fuentes” Antonio Roma Valdés, 2010.
- “El vellón castellano del siglo XV”, Antonio Roma Valdés, José Luís Braña Pastor, 2010.
Ambos disponibles en www.morabetino.es

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