lunes, 13 de febrero de 2012

Novedad editorial

Las monedas de Al-Andalus. De actividad ilustrada a disciplina científica, Fátima Martín Escudero, Real Academia de la Historia.

Por Isabel Rodríguez Casanova


Cualquier interesado en el numismática andalusí conoce los personajes de Francisco Codera o de Antonio Vives Escudero, las figuras señeras del último cuarto del siglo XIX, cuya influencia se prolonga hasta nuestros días, pero la pregunta era ¿quién o quiénes habían desarrollado su actividad antes de ellos y habían preparado el camino para su eclosión?

A esta pregunta ha respondido, de forma adecuada y contundente, la doctora Fátima Martín Escudero, en su trabajo dedicado a las primeras etapas del estudio de la numismática andalusí, recientemente editado en la colección Bibliotheca Numismatica Hispana, publicada por la Real Academia de la Historia. La Dra. Martín Escudero es profesora de la Universidad Complutense de Madrid, y una reputada especialista en la moneda de al-Andalus, como ha demostrado en numerosos estudios y monografías, como las dedicadas al tesoro de Baena o el catálogo de la colección de moneda andalusí de la Real Academia de la Historia, realizado en colaboración con Alberto Canto y Tawfiq Ibrahim.

En esta ocasión, la autora nos presenta una adaptación de lo que fue su tesis doctoral, premiada en su momento por la Real Academia de Doctores de España en sus sección de Humanidades, y que abarca el estudio de la moneda andalusí desde la óptica de la historiografía, un aspecto hasta ahora muy desconocido.

El trabajo de cualquier historiador debe basarse en el buen manejo de las fuentes, e incluyo en la categoría de historiadores a numísmatas y arqueólogos; pero, al contrario de lo que muchos opinan, nuestras fuentes no son sólo las monedas que tocamos, sino también aquellos documentos que las mencionan, y los trabajos de aquellos que las han estudiado antes que nosotros. El desprecio y la ignorancia de los estudios historiográficos en muchos trabajos numismáticos actuales nos condenan a repetir teorías –y errores- ya formuladas y rechazadas por otros investigadores que nos precedieron, al tiempo que nos priva de datos de primera mano sobre hallazgos, colecciones, interpretaciones, etc.

Buena prueba del valor de los estudios historiográficos en numismática es este libro, con el que podemos conocer la evolución que siguió el estudio de las amonedaciones andalusíes desde los primeros trabajos en el siglo XVIII, en el marco de la Ilustración, hasta llegar a la gran figura de la numismática española del siglo XIX, Antonio Delgado.

La obra comienza con una introducción sobre el arabismo en España que se remonta a la Edad Media, pero con especial hincapié en el resurgir que vive en el siglo XVIII y en el que se incluyen los estudios de numismática andalusí. Si bien muchos historiadores siguen considerando a J. A. Conde como el primer arabista, a principios del XIX, el trabajo de Fátima Martín demuestra que, ya a mediados del XVIII, con la llegada del sacerdote maronita Miguel Casiri, podemos considerar que empiezan los estudios arábigos en España. Para sustentar esta teoría, la autora ha manejado numerosa documentación inédita procedente de archivos y bibliotecas de toda España que muestran cómo se fue desarrollando esta disciplina.

Esta evolución se ha dividido en tres diferentes periodos que se corresponderían, en sentido amplio, con el siglo XVIII, la primera mitad del XIX y el tercer cuarto de esta centuria.

A lo largo de todo este tiempo, la Real Academia de la Historia fue una de las instituciones que más contribuyó al desarrollo de estos estudios, y de la numismática en general, al entender que esta ciencia era, junto con la epigrafía, una de las fuentes más fiables para el conocimiento de nuestra historia. Miguel Casiri fue el primero en intentar sistematizar las emisiones andalusíes y contó entre sus discípulos con figuras tan destacadas como la de Pedro Rodríguez de Campomanes, que llegó a director de la Real Academia de la Historia y fue el gran impulsor de los proyectos de recopilación de monedas y epígrafes como fuentes esenciales de nuestra historia.

La primera mitad del XIX, marcada por la Guerra de la Independencia y el desastroso reinado de Fernando VII, terminó con muchos de los logros conseguidos durante el periodo ilustrado y una gran parte del conocimiento científico se perdió. En lo que respecta a la numismática española en general, y a la árabe en particular, pocas figuras destacan en esta etapa, salvo las de los padres Cabrera y Artigas, que consiguieron mantener vivo parte de este conocimiento.

Sin embargo, al igual que sucedió con la epigrafía, una buena parte de los avances y datos obtenidos por los estudiosos españoles se habían difundido en el extranjero en el siglo anterior, gracias a las relaciones que los ilustrados nacionales habían mantenido con sus colegas de otros países europeos. El trabajo de Fátima Martín ha abordado también los adelantos sobre esta disciplina que se consiguieron fuera de España. Y en cierta manera puede decirse que la memoria del conocimiento logrado por los eruditos españoles en el siglo XVIII se traslada a sus colegas europeos y allí se mantuvo y, en ocasiones, se desarrolló, durante el nefasto periodo que supuso para la ciencia numismática española la primera mitad del siglo XIX.

El resurgir de estos estudios y el nacimiento de la numismática moderna en España llega con la figura de Antonio Delgado, cuya importante obra sobre moneda andalusí quedó en su momento inédita pero que responde a unos criterios de rigor y calidad científica envidiables, de los que ya había dado muestra en sus otros trabajos, como el conocido estudio sobre moneda hispánica que también terminaron sus discípulos. Su actividad científica discurre en las décadas de mediados del XIX, una etapa que la autora considera de institucionalización de la disciplina, con su inclusión entre las materias universitarias, por ejemplo.

Una parte muy importante del trabajo consiste en la recopilación de los hallazgos de moneda de moneda andalusí que se producen en cada periodo, unos mejor conocidos que otros, algunos inéditos, que por un lado nos informan de los materiales con los que trabajaban los estudiosos de entonces y por otra nos proporciona información de primera mano sobre tesoros, que podemos retomar a la luz de los conocimientos actuales, bien para conocer datos nuevos, bien para plantear nuevas interpretaciones.

El libro viene acompañado de un CD en el que figuran los apéndices documentales, biográficos y tablas. Ya sólo con la visión del índice de archivos y bibliotecas consultados por la autora podemos hacernos una idea de la solidez documental en la que se sostienen sus teorías. En resumen, se trata de una obra fundamental para conocer la evolución de los estudios de moneda andalusí en España y en el extranjero, pero también de la numismática en general y también de otras disciplinas como la epigrafía, con un desarrollo parejo, y que se enmarca dentro de los estudios historiográficos sobre monedas y orientalismo que tan de boga están en otros paises europeos, como Alemania, por poner un ejemplo.

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