lunes, 13 de febrero de 2012

Las reacuñaciones en Castilla y León en el reinado de Alfonso X

LAS REACUÑACIONES EN CASTILLA Y LEÓN EN EL REINADO DE ALFONSO X

Por Antonio Roma Valdés


I. EL FENÓMENO DE LAS REACUÑACIONES. EJEMPLARES CONOCIDOS


La reacuñación consiste en esencia en añadir un nuevo cuño a una moneda preexistente y de diferente emisión, dotándola de un nuevo valor extrínseco. Presupone, en consecuencia, dos emisiones monetarias diferentes caracterizadas por diferentes configuraciones, de modo que un mismo cospel es estampado en dos ocasiones, asumiendo dos sucesivos valores extrínsecos, o mejor aún, una moneda normal es empleada como cospel para fabricar otra, que es la moneda reacuñada.

Como tal fenómeno es conocido desde la antigüedad y la moneda preexistente, que ahora sirve de cospel ahorrando a los acuñadores las tareas de fabricarlo, tanto puede ser de una emisión extranjera, como de una anterior emisión desmonetizada o no, en cuyo caso el conocimiento de monedas reacuñadas coadyuva a comprender la sucesión de emisiones.

Para comprender su trascendencia en la Edad Media castellana es preciso recordar la importancia que guarda el metal en la moneda, de modo que la monedacospel ha de tener un tanto en principio idéntico de metal noble como el de la moneda nueva, o lo que es lo mismo, de la moneda cuya configuración se pretende dar, y es que ello dificulta sobremanera la existencia de monedas reacuñadas, al menos en lo que se refiere a acuñaciones «oficiales» y no a las obras de falsarios, por ser las sucesivas emisiones de los reinos de Castilla y León de diferentes valores intrínsecos, lo que se traduce en la escasez de ejemplares conocidos de monedas reacuñadas en toda la Edad Media.

El motivo de este trabajo es la existencia de seis monedas reacuñadas, todas del reinado de Alfonso X, de la emisión conocida como la del «dinero de seis lineas» . Algunas de ellas las dio a conocer Mercedes Rueda, proceden del tesorillo de Castrojeriz y se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional. Algunos de ellos tienen como moneda-cospel los dineros con leyenda ANFUSREX/ TOLLETA que desde Heiss se atribuyen al Batallador. Los restantes están acuñados sobre dineros con leyenda ALFREXCASTEL/ETLEGIONIS propia de dineros de Alfonso X. Esta nota la tienen en común con otro dinero de procedencia desconocida que me sirve para completar la información.

Para concluir este punto, y deslindarlo de otra peculiaridad, lo esencial en la reacuñación es el tratarse de monedas de diferentes emisiones. Se excluyen, en consecuencia, aquellas monedas que reciben dos golpes en la misma o en diferente cara del mismo cuño, como sucede con la moneda número 338 (0’56 g) del tesorillo de Castrojeriz en la que ambas caras han recibido impactos de anverso y reverso. Ello la aproxima al pepión que reproduce Rueda que se conserva en el Museo de Soria .



II. SUCESIÓN DE LAS EMISIONES

La existencia de estos ejemplares permite, en cualquier caso, establecer una sucesión de las emisiones, de las que la última resulta la del «dinero de seis líneas», y las dos que le preceden resultan la de los dineros con leyenda ANFUSREX/TOLLETA y la de Alfonso X. Por ello, conviene estudiar las emisiones que se producen en los años centrales del siglo XIII y, sobre ellas, practicar las atribuciones de las monedas conocidas. En su orden resultan como sigue:

A) Los dineros pepiones. No es casual que las monedas con leyenda «anfusrex/tolleta» sirvan de cospel en las piezas del M.A.N. pues es conocido que circularon hasta el comienzo del reinado de Alfonso X en la medida que conocemos tesorillos con monedas de este Rey en los que aparecen las referidas monedas. Su origen es incierto y puede situarse en el comienzo del reinado de Alfonso VIII, debiendo continuar su acuñación hasta el año 1256. Sabemos que circularon en Portugal en 1253 y es por ello posible que circularan también en el Reino de León. Siete dineros y medio de estos equivalían a diez burgaleses, doce (un sueldo) eran un dirhem almohade, repartiéndose el marco de plata entre 2.700 monedas de esta clase, de modo que la cantidad de plata en cada una debía resultar 0,085 gramos de plata. En el año 1254 parece que sufrieron una bajada en elmetal . La existencia de la documentación conocida nos muestra unos abundantes dineros, lo que unido a los hallazgos, hace que Beltrán y Rueda considerasen con acierto esos ejemplares como pepiones. Los ejemplares con leyenda ANFUSREX/TOLLETA analizados por Rueda arrojan un porcentaje entre 3,97 y 7,84 por 100 de plata en ejemplares que rondan los 0,8 gramos, lo que es comprensible por la porción de error de los análisis y ser, al menos en la referida ocasión, reducida su proporción de plata.

B) La moneda negra. Alfonso X continuó con las monedas existentes en el reinado de Fernando III, a saber, burgaleses, pepiones, leoneses y salamanqueses, hablando los documentos de «maravedises buenos alfonsíes» sin que se deduzcan diferencias con los precedentes «buenos maravedíes burgaleses» por lo que no parece que se mudasen los tipos hasta 1256, momento en el que se inaugura emisión, común a Castilla y León, de «monedas negras» de las que 7,5 valían tres pepiones, teniendo en consecuencia 0,034 gramos de plata. A esta emisión son atribuibles las monedas con leyenda ALFREXCASTEL/ETLEGIONIS que son las que aparecen en los referidos tesorillos como las únicas acuñadas sin duda por Alfonso X, que es la que sirve de cospel en las citadas monedas reacuñadas. No hay publicados análisis químicos de estas monedas.

C) La moneda de la primera guerra de Granada o moneda «blanca». La emisión que comienza en 1263 (o 1264) es la moneda que llevó esa denominación y que se siguió acuñando hasta 1268. Su peso teórico resulta 0,0435 gramos deplata, si bien, opina Beltrán, es posible que se acuñasen por debajo de este peso, en concreto 0,0345 gramos de plata. El comienzo de esta emisión supone la desmonetización de los dineros pepiones. En estas emisiones se encuadran los «dineros de seis líneas» que parecen ser los siguientes si comparamos su aparición en los tesorillos. Con todo, hay que recordar que con esta tipología son varias las monedas que se acuñan, a saber, las monedas de plata pura y con peso entre 1-1,1 gramos, además de, distingue Orol, dos clases de dineros siendo unos de mejor técnica, dibujo y mejor metal, que los otros, lo que indica que pudieran proceder de diferentes emisiones. En cualquier caso, todos los ejemplares reacuñados parecen tener la misma mala técnica y dibujo. Los análisis de Todesca de «dineros de seis líneas» dan un elevado peso, entre 18 y 24 por 100 de plata . Orol distingue los buenos, con un 14 por 100 de plata de los malos, con un 7 por 100 (y puede añadirse menor peso). Por ser todas las monedas reacuñadas de esta emisión, son incardinables en su cronología.

III. HIPÓTESIS

Para comprender el significado de esos ejemplares dentro del período de emisiones es necesario preguntarse el beneficio que pudieron suponer a su fabricante, y para ello se hace preciso distinguir las siguientes hipótesis:

1. Se trata de una acuñación oficial. Ello ha de hacerse sobre la premisa de que la moneda-cospel tiene el mismo contenido metálico que la del nuevo cuño. En caso contrario los encargados de la ceca no permitirían la emisión de la moneda. En este punto caben dos posibilidades:

A) Se trata de monedas sucesivas en el tiempo. A su vez, cabe:

a) Proceden de emisiones que tienen el mismo contenido de metal, lo cual parece difícil a la vista de la sucesión de emisiones.

b) El contenido de la moneda-cospel es aproximado y el controlador de la ceca tolera la emisión. Ello puede suceder si el metal es ligeramente superior y no compensa a la ceca su conversión en una nueva moneda.

c) Hay un error en el control de la ceca, y tanto puede suceder si la moneda cospel es mayor o menor de peso, superándose los controles.

B) Son emisiones coetáneas. En este caso estaríamos ante un error en la ceca en el que el acuñador confunde el troquel, le da un cuño que no se corresponde y trata con ello de corregir la equivocación. Con todo, esta posibilidad debe ser, asimismo, descartada pues no se produce en este momento una simultaneidad de las emisiones, sin perjuicio de la circulación de monedas de anteriores emisiones en tanto no se demonetizasen.

2. Se trata de una obra de falsarios. La moneda se elabora fuera de la ceca o al margen de ésta. Ello supone que la moneda-cospel es de menor valor intrínseco, está desmonetizada y no se admite su cambio en la ceca o es otra falsa. Con ello, al expender una moneda con una apariencia de mayor valor obtiene lucro.

3. La moneda-cospel es de mayor valor intrínseco y su autor, ceca o falsificador, pierde con el cambio a no ser que su cambio no se autorizase. Esta posibilidad es inadmisible a la vista de la sucesión de emisiones, sin que sea conocida en este momento ninguna demonetización.

4. Se trata de monedas acuñadas en una sola ocasión, pero con un cuño procedente de la anterior emisión con los caracteres en parte borrados por los de la nueva configuración.

IV. PROPUESTAS


Planteadas pues las premisas, posibilidades y ejemplares conocidos, llega el punto de evaluar qué sentido histórico-económico tienen los mismos, y ello con la dificultad que supone no tener elaborados análisis del metal que contienen. Referiré para ello las hipótesis del epígrafe anterior limitándome a indicar los números otorgados al expresarlas, siendo obligada la diferencia entre los ejemplares de moneda de seis líneas acuñados sobre pepiones de los que se acuñan sobre dineros negros. Como última nota, y que es común a todos los ejemplares, es que se trata de
ejemplares encuadrables por su peso entre los ligeros de los dineros de seis líneas.

En todos los ejemplares descarto una posible interpretación que es, a saber, la de ser fabricados con un cuño alterado (lo que señalé con el núm. 4). No hay trabajos relativos a Castilla y León referidos a la vida de los cuños, ni son conocidos ejemplares con esta característica. En cualquier caso, a la vista de todos los ejemplares, no parece que así suceda, pues es apreciable un desplazamiento del metal por efecto del nuevo cuño. Como conclusión añadida, el hecho de aparecer en unconjunto nos indica que fueron monedas que estaban hechas para circular como moneda de cambio.

A) Dineros de seis líneas reacuñados sobre dineros pepiones.

a) Ejemplares. Se trata de los siguientes dineros del tesorillo de Castrojeriz.
— Número 1.022. 0,50 gramos. Sin marca visible. Sólo parcialmente se aprecia la moneda base.
— Número 1.814. 0,56 gramos. No apreciable la marca. Poco marcada la segunda
emisión. Muy visible la moneda base.
— Número 2.009. 0,63 gramos. No apreciable la marca.


b) Explicación. La moneda-cospel debe tener un peso de 0,085 gramos de plata y se le da una configuración de una moneda que ha de tener 0,0435 gramos, esto es, más del doble la moneda que sirve de base respecto de la nueva, lo que hace pensar en las posibilidades número 1Ab, 1Ac, 2 y 3. De entre ellas, descarto la 1Ab dada la desproporción de metal intrínseco existente, resultando admisible si la moneda está desmonetizada y se admite como cambio sin deshacerla. También la 3 por lo absurdo que supone tal pérdida. De las restantes, la 1Ac supone un error mayúsculo pero está en el límite de lo apreciable como hipótesis. Sin embargo, me inclino por la 2, obra de falsario, suponiendo que la moneda base es a su vez otra moneda falsa y ello resultase aparente o en su caso demonetizada.Nos encontraríamos con una moneda que no puede circular y cuya entrega a la ceca puede compensar los gastos de braceaje, por sí o con otras, de modo que no compensa su destrucción en la ceca, o la que se emplea tiene aparentemente menor metal.

B) Dineros de seis líneas reacuñados sobre dineros negros.

a) Ejemplares conocidos. Se trata de los siguientes:
— Número 1.109 del tesorillo de Castrojeriz. 0,70 gramos. Marca creciente. Visible la moneda base tan sólo en un lateral.
— Número 2.150 del tesorillo de Castrojeriz. 0,67 gramos. Marca creciente. Se aprecia bien en anverso la moneda base.
— Colección privada. 0,45 gramos. Marca creciente. Se aprecia tanto en anverso como en reverso.

b) Explicación. Con el mismo valor la moneda reacuñada, la moneda-cospel tiene el valor que le dan 0,034 gramos de plata. En este caso se abren las posibilidades 1Aa, 1Ab, 1Ac y 2. La 1Ab es descartable por cuanto que se trata de una emisión de menor metal y el encargado de la ceca no debe permitir su emisión. Cabe, relacionada con la anterior y analizando la posibilidad 1Aa, que se llegase a acuñar la segunda emisión con el mismo valor intrínseco como apunta Collantes, en cuyo caso, la existencia de estas monedas vendría a coadyuvar a la confirmación de la hipótesis de tal devaluación, y ello con todas las reservas, pues es difícil dar un sentido económico global partiendo de unas monedas que pueden tener otro significado. La posibilidad del error, y entro en la 1Ac, dada la similitud de metal es también admisible. Sin embargo, la posibilidad de una falsedad, posibilidad 2, es tan sólo admisible si las monedas utilizadas como cospel fuesen también falsa. Esta posibilidad, la de la falsedad del cospel, se diluye ante la repetición del fenómeno. En cualquier caso, otro dato debe ser contrastado, y es que el taller en que se produce esta emisión es el que acuña con marca creciente.


V. CONCLUSIONES

1. El fenómeno de las reacuñaciones es excepcional en Castilla y León en la Edad Media.

2. A falta de otros ejemplares, todos del «dinero de seis líneas» los ejemplares conocidos se acuñaron en el período comprendido entre 1263 y 1268.

3. Su existencia confirma el orden de sucesión de emisiones ya apuntado por los autores y las atribuciones estudiadas.

4. Los diferentes valores intrínsecos de las monedas que sirven de base obligan a estudiar por separado cada clase de reacuñaciones no pudiendo darse un único sentido a cada una de ellas.

5. Las reacuñadas sobre pepiones es posible que fueran falsas o un error en el control de la ceca.

6. Las reacuñadas sobre dineros negros parecen obra de la ceca.


7. Todas las monedas eran empleadas en intercambios y por ello fueron atesoradas.

Santiago de Compostela, 30 de octubre de 1995.

Con mi agradecimiento a la Sección de Numismática del Museo Arqueológico Nacional y a la Sociedad Numismática Avilesina.

Fuente: Revista Numisma 238 Julio-Diciembre 1996 Año XLVI pgs. 55-66

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