lunes, 13 de febrero de 2012

Entrevista a Antonio Roma

Entrevista realizada por Rubén López Cortés y José David Rodríguez Prados

Queremos agradecer públicamente la cercanía, amabilidad y magnífica predisposición que el Dr. Antonio Roma Valdés ha tenido con nosotros al concedernos su tiempo para contestar a varias cuestiones relacionadas con la numismática en general y la medieval en particular. Desde los blogs de Numismática Medieval e Historia y Numismática queremos darle las gracias en nombre nuestro y de todos nuestros lectores coleccionistas.

Antonio Roma Valdés nació en León en el año 1967, es la sexta generación de una familia con larga tradición jurista, se licenció en Derecho por la Universidad de Alcalá de Henares. Actualmente reside en Santiago de Compostela, donde ejerce su trabajo como fiscal de urbanismo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. En 1996 su nombre apareció por primera vez en el mundo de la numismática de mano de su primer artículo “Monedas celtibéricas con leyenda Ikesankom/ Compouto acuñadas en Alcalá de Henares”, Anales Complutenses VIII. Tras este trabajo se centró en la moneda medieval de los Reinos de León y Castilla; doctor cum laude por la Universidad de Santiago de Compostela en 2008, su tesis doctoral es, en palabras del propio tribunal evaluador: “De gran utilidad para todos los medievalistas que no tienen un grado de especialización tan alto en este tema tan concreto y, por lo general, tan poco conocido”, también ha demostrado serlo entre los coleccionistas de este período. La divulgación de sus trabajos se realiza en el portal Morabetino.

1. ¿Cuándo empezó su interés por la numismática en general, y la medieval en particular? ¿Cuál es su moneda favorita?

Como otros muchos coleccionistas, mi afición a la numismática es temprana. A los ocho años compré mis primeras monedas, unas perras gordas de 1870 y desde entonces la moneda es para mi apasionante. Como toda colección después se va centrando con el tiempo, descarté la moneda moderna, luego la cartaginesa...

¿Moneda favorita? el morabetino leonés, inalcanzable.

2. Vemos que sus investigaciones se detienen con el fin de la dinastía borgoñesa con Pedro I ¿Es este el periodo de numismática medieval que le resulta más interesante? ¿Por qué?

Mis estudios sobre moneda medieval abarcan desde 1087 hasta 1474. José Luís Braña y yo hemos publicado un catálogo sobre moneda de vellón entre 1400 y 1471, y faltando a la modestia tengo que decir que me parece muy completo y riguroso. Pero no me quedo ahí, mi primer artículo en 1996 fue sobre moneda celtibérica y he publicado sobre moneda hispanoárabe y moneda moderna hasta el siglo XVIII. Sigo estudiando, que falta me hace.

3. Su tesis ha establecido un nuevo punto de vista que ha revolucionado el campo de la numismática medieval, todavía queda mucho por descubrir sobre ella, ¿Qué cree que ha aportado Antonio Roma con este trabajo, y otros, al mundo numismático y de la investigación en general?

Aunque ya había publicado sobre la moneda medieval castellana con anterioridad el enfoque es diferente. Con algunas excepciones como Mercedes Rueda, Julio Torres o Josep Pellicer, creo que los estudios de numismática medieval castellana seguían anclados en esquemas propios de la ciencia del siglo XIX y hoy, tanto los estudios de numismática navarra, catalana e hispanoárabe como los de moneda portuguesa, francesa, italiana o inglesa llevan mucha ventaja porque se fundan en criterios científicos que desde luego se encuentran ausentes en artículos publicados sobre moneda castellana. A fuerza de ser sincero, algunos trabajos siguen con una grandilocuencia sorprendente algunos puntos de partida insostenibles científicamente y que desconciertan a quienes tratan de aproximarse al fenómeno monetario en la Castilla medieval desde el extranjero.

Para elaborar esta tesis he leído miles de documentos, vaciando los archivos del Reino de León, comprobando una a una las transacciones efectuadas con moneda entre los años 1000 y 1400, he analizado el contenido metálico de más de cien monedas, he identificado cuños en todas las monedas publicadas y subastadas que fueron fabricadas entre 1108 y 1200, he cuantificado los volúmenes de cada emisión con los datos documentados, he estudiado la presencia de monederos y casas de moneda en todos los documentos de ese período, he juntado por primera vez toda esa documentación hasta ahora dispersa, he comprobado el flujo de oro y plata a través de la Península … En definitiva, he tratado de aplicar en la moneda castellana los criterios científicos admitidos en relación con las emisiones monetarias de otros puntos de Europa.

5. ¿Qué nuevos proyectos de investigación tiene Antonio Roma en mente?

Proyectos no faltan. En la actualidad sigo estudiando, ya veremos en qué acaba, la moneda del los siglos XVI y XVII.

6. Gente que le conoce ha declarado sin embargo que no se dedica a elaborar una colección numismática de propiedad, sino que es más bien un estudioso numismático. ¿Es por algún tipo de incompatibilidad con su trabajo de fiscal? ¿Por evitar una saturación de monedas en la afición coleccionista e investigadora? ¿Algún motivo particular acaso?

Soy un pequeño coleccionista, siempre en la medida de mis posibilidades económicas y con limitaciones. Es verdad que una parte importante de mi gasto se va en libros de numismática. Ya voy agotando España y Portugal y sigo con Francia, Inglaterra, Italia, las Cruzadas y el Mediterráneo. La lectura de los libros sobre moneda medieval extranjera abren mucho más los ojos para entender la moneda castellana de lo que cualquiera pueda imaginar.

7. La moneda medieval castellana ha sufrido un resurgimiento en los últimos años con coleccionistas que se lanzan a pequeñas investigaciones en temas tan complejos a la par que apasionantes como los resellos, las marcas o en la catalogación y clasificación de las monedas; la numismática, como ciencia, ¿cree que se apoya y referencia en estos trabajos aficionados o se mueve exclusivamente de mano de académicos?

Los trabajos de aficionados son fundamentales, sin duda. Sería un despropósito prescindir de ellos.

8. Hablando de marcas, como coleccionista siempre he sentido la curiosidad, y esta pregunta la hago a título personal, ¿a qué puede atribuirse la existencia de la variante de roseta entre las patas de león en la blanca de rombo de Enrique IV de la ceca de Ávila?

Se ha apuntado la posibilidad de vincular esta marca a la presencia de la Princesa Isabel. La explicación es aparentemente simple:

1. Las marcas de las monedas son siempre de ceca

2. La marca de estrella es la marca de la corte

3. La estrella representa el poder de Isabel.

Estas explicaciones son sencillas y comerciales, pero no aguantan un análisis más profundo. Para empezar habría que decir que todas las monedas de Ávila de la serie de 1471 se hacían a beneficio de Isabel, y unas tienen estrella, otras la letra P coronada en el campo y otras no tienen nada. Sentada la consecuencia, ni una ni otra premisa son consistentes.

Habría que continuar diciendo que las marcas caracterizan los talleres monetarios a partir de 1195 en Castilla y de 1216 en León y que las casas de moneda son cecas sólo a partir de 1263, en una cronología análoga al resto de Europa, donde hay marcas que son siempre de emisión. Las marcas de las monedas anteriores en León y en Castilla pueden significar cualquier otra cosa antes que el origen geográfico. Lo que es absolutamente seguro es que con anterioridad a 1200 no hay casas de moneda estables en Castilla y León.

Para este supuesto se planteó que la estrella es una característica de las casas de moneda situadas en la corte y yo niego esta premisa, sólo sustentable respecto de las monedas de plata de Alfonso de Ávila en un dato que conocemos a través de la documentación. Sabemos que hubo casas de moneda en las cortes de Enrique IV y en la de Juan II. Curiosamente conocemos la existencia de blancas de este rey con la marca C que se asigna sin fundamento a algunas ciudades.

Que todas las marcas conocidas indican un origen geográfico es un cliché preconcebido propio de algunos autores, muy cómodo y seguramente muy comercial, que conviene repensar. Es un enfoque apriorístico propio del siglo XIX que carece de demostración en el siglo XXI.

9. En las páginas de su obra “Emisiones monetarias leonesas y castellanas de la Edad Media. Organización, economía, tipos y fuente” se remarca varias veces la gran importancia que tuvieron Santiago de Compostela y el Camino en la aparición de moneda en el Reino de León en tiempos de Alfonso VI; si le preguntamos a cualquier coleccionista de medieval qué hecho determinó la aparición de moneda nos dirá que fue la conquista de Toledo. Pocos saben que años antes de esta conquista el Obispo Xelmírez ya solicitó permiso para acuñar moneda, ¿Cuál cree que fue el factor verdaderamente desencadenante de las primeras emisiones, las presiones de Santiago y una infraestructura a lo largo del Camino o un orgullo propagandista por conquistar la antigua capital visigoda?

Las primeras emisiones de 1087 y 1103 se acuñan con referencia a Toledo, sin duda, pero lo cierto es que en esos años no quedan muchos gramos de plata en esa ciudad. Los análisis metalográficos de las acuñaciones taifas son esclarecedores. Al mismo tiempo, entre los años 1000 y 1087 las menciones en las compraventas a moneda califal en León y en el área del Camino de Santiago son abundantísimas. También es un dato seguro que no había monederos castellanos y leoneses y quienes fabricaron las primeras series inspirándose en modelos europeos (subrayo europeos y nunca visigóticos pues las monedas visigóticas ni siguiera eran imaginadas) eran franceses e italianos y son todos identificados tanto en Jaca en 1076 como en el Camino de Santiago y no en Toledo entre 1100 y 1108. Sumemos estos datos y no cabe otra solución: la moneda se fabrica transformando la plata califal por monederos franceses en donde esta plata existía.

¿Cuál es el motivo de fabricar moneda? El negocio de los monederos y del rey, lo mismo que en Francia e Italia, de donde procedían estos fantásticos monederos. Todos ellos ganan dinero a través de la fabricación de moneda y el rey anticipa una política fiscal muy beneficiosa.

10. Una palabra, Traslatio; en 1985 el profesor de la USC Carro Otero encontró una moneda única con la representación de la traslación del cuerpo de Santiago Apostol en Adro Vello (O Grove, Pontevedra), esta moneda es un buen ejemplo de la idea de que el descubrimiento de la tumba del Apóstol y el Camino de Santiago fueron una buena estrategia de marketing político contra la invasión musulmana ¿Qué opina de dicho pensamiento? Si usted fuera un campesino de la época ¿qué hubiera dejado escrito, supongamos sabe escribir, para las generaciones futuras acerca de este evento?

Estoy de acuerdo. Insisto otra vez en la comparación con la moneda contemporánea en Europa. Tanto en Francia como en Alemania los tipos monetarios que representan santos son relativamente comunes y sumamente atractivos. Esta moneda tan bella se fabrica en un momento en el que Fernando II concedió ayudas para la construcción de la catedral compostelana, y gracias a la documentación que refleja este hecho sabemos que el nombre del arquitecto es Mateo. Además, donó a los obispos compostelanos una parte de los beneficios de la acuñación de moneda. Los usuarios de estas monedas veían reflejado un importante argumento de su religiosidad. Lamentablemente, no se fabricó en una época de riqueza, al contrario, por lo que creo que no dudaron mucho en gastarla.

11. Siguiendo la estela del Camino Primitivo y haciendo escala en Lugo; la acuñación en esta ciudad sigue siendo un debate abierto, Álvarez Burgos no incluye acuñaciones a esta ciudad, sin embargo Pita Fernández recoge en “A moeda en Galicia e Galicia na moeda” la existencia de un diploma de tiempos de Fernando II que otorga un tercio de la moneda acuñada en esta ciudad a su obispo. Este documento sugiere que efectivamente se realizaron acuñaciones ¿Cuáles cree que podría reclamar esta ciudad? Quizás le pongo en una tarea complicada, cuando las leyendas no ayudan a conocer la ceca y la presencia de la marca L no nos distingue entre esta ciudad y la cabeza del reino.


El argumento no es de Pita sino de Vaamonde Lores en los años 1930, quien supuso la lectura de una letra L entre las patas de un león en una moneda de Alfonso VII dibujada por Heiss. Lamentablemente, no es una L sino la base de una cruz. Pero dejando de lado la lectura, quiero insistir en el hecho de que la asignación de marcas presentes en las monedas anteriores a 1200 a uno u otro taller monetario es una idea muy comercial pero carente de demostración. Por supuesto que se fabricó moneda en Lugo como en otras ciudades, pero carecemos de base para saber cuáles eran. En espera de piezas que contengan la referencia a Lugo en su leyenda o a datos arqueológicamente contrastados cualquier atribución se basa en la especulación. A buen seguro que un coleccionista local le gustaría poseer una pieza acuñada en su ciudad y eso incrementa el valor de algunas piezas. Lo que es deseable es el rigor en las atribuciones.

12. En “Emisiones monetarias leonesas y castellanas de la Edad Media. Organización, economía, tipos y fuente” dedica varios capítulos a profundizar en los aspectos de fabricación de moneda; la manufactura de moneda es intuitivamente simple, se colocaba un cospel entre los dos cuños y por un impacto de martillo los detalles quedaban grabados. Esta pregunta puede ser por pura ignorancia de aficionado pero existe una variante en una moneda, portuguesa, en la que se aprecia que la grafila circular se acuñó por encima de una cruz recrucetada, cuando lo normal es la situación inversa; hallazgos de este tipo, unido a diferencias en las leyendas (puntos, trazos e incluso letras completas), marcas que usted considera de control interno como determinados roeles, y en los símbolos propios de la ceca hacen que uno se pregunta cómo explicar tal profusión de detalles tras el proceso de acuñación.

No son detalles posteriores a la acuñación. Los cuños son artesanales, por lo tanto distintos entre sí, y tienen una vida muy corta. Lo mismo que en la Europa occidental, y este fenómeno está documentado fuera de España, antes de 1263 los cuños no se fabrican por los monederos en el taller monetario sino fuera de él. Cada cuño es diferente y a veces los monederos insertaban marcas como estrellas o crecientes (o soles y lunas), círculos, puntos y hasta letras para poder cuantificar y registrar su trabajo. Sólo marcando el cuño antes del golpe de martillo permite trabajar en serie y hacer de la acuñación un trabajo rentable.

13. Volvamos a imaginarle en su papel de campesino, está en la época del rey Fernando II ¿qué le supone ir al mercado a comprar? Personalmente siempre me ha parecido muy complicado y continuamente variable el sistema de equivalencias y cuenta de la moneda medieval para la gente de a pie.

La verdad es que en la Edad Media es preferible ponerse en el papel del rey, (risas). En la época de Fernando II los campesinos no compraban productos con la moneda sino que pagaban sus productos para adquirir monedas con los que pagar sus rentas y tributos. A partir de ahí, estoy de acuerdo en que había que tener una calculadora mental. Las monedas más importantes eran el morabetino de oro y el dinero tornés francés. Cada morabetino equivalía a siete sueldos de torneses, esto es, 84 dineros. Esta última era la moneda preferida para el cobro de rentas y tributos y los intercambios más sencillos se producían en la moneda con la que el rey hacía sus pagos, como la vista con anterioridad. El Camino Francés estaba plagado de morabetinos y torneses, que eran las divisas internacionales.

14. De sus escritos da la sensación que por entonces Europa ya estaba tan conectada como hoy en día, y que la moneda era similar en gran parte del territorio. ¿El primer euro?

El Camino Francés es un auténtico fenómeno económico y el dinero tornés una divisa en el término moderno de la palabra. El dinero es imitado hasta entrado el siglo XIV desde Navarra hasta Grecia. Aunque más limitado que en la actualidad, el comercio y el movimiento de metales existe y la Península no es una isla.

15. Trasladándonos a tiempos más actuales y basándose en su conocimiento de las leyes del Estado Español ¿qué opinión tiene como profesional letrado acerca del vacío legal existente de realizar copias de moneda antigua sin marcarlas para su identificación como tales? ¿Coincide su impresión jurista con la que tendría desde un punto de vista de mero aficionado a la numismática? ¿Y con la de investigador numismático?

Sólo cabe un punto de vista: la falsificación de moneda antigua que existe en España es inadmisible. Y no es una cuestión sólo de normas, que es cierto que ni las hay ni se las espera. En todo caso, la venta de moneda falsa como antigua está castigada como delito de estafa. En otros países lo está también la falsificación de arte y antigüedades, caso de Italia. Sería interesante hacer lo mismo aquí.

16. El aficionado no puede ser un mero espectador y sufrir el engaño en silencio, ¿le parece posible que realmente puede hacer algo cuando sospecha que está frente a una reproducción o se requiere por parte del Estado una tutela previa más efectiva frente a esta indefensión?

Creo que comerciantes y coleccionistas deben atacar el fenómeno. Pero creo que no es sólo un problema del estado. En otros lugares como Estados Unidos o Hungría quienes imitan moneda antigua tienen a gala marcar y firmar sus piezas, nadie se plantea lo contrario. Creo que el problema se encuentra también en la falta de ética de quienes fabrican con aparente buena fe moneda falsa imitando antigua, sabiendo que pueden tener destinatarios de mala fe o asumiendo esa adquisición como un hecho. Y no es únicamente una cuestión de ética. Cuando se juega en el filo, es posible que pueda llegar la imputación penal.

17. Algunos países como los Estados Unidos tienen una ley muy restrictiva para evitar la falsificación de moneda antigua ¿podría ser una medida a importar íntegramente a España?

Es otra posibilidad a tener en cuenta.

18. Otro tema candente relacionado con la numismática es la existencia de detectoristas, volviendo a analizar las leyes extranjeras, Bélgica o el Reino Unido permiten su actividad, donde estos aficionados han sido responsables de descubrimientos tan sonados como el de Harrogate, Aldborough o Staffordshire. ¿Hasta qué punto influyen realmente en una destrucción irreversible de los yacimientos arqueológicos? En palabras de un restaurador de un museo arqueológico provincial gallego: “Una mayoría de los yacimientos son ya rutinariamente clasificados y conservados por no aportar nada nuevo”; bien se podría pensar que cuántas más manos concienciadas y formadas para minimizar el impacto, y estimuladas permitiéndoles conservar un porcentaje del descubrimiento, mejor para aumentar el número de descubrimientos relevantes ¿qué opinión le merece esta forma de verlo?

Desconocía por completo estas expresiones pero son llamativas en un arqueólogo. El sistema inglés es distinto al español: en España la normativa autonómica de protección de patrimonio cultural en algunos casos sanciona con multas importantes la prospección empleando estos instrumentos y en todos los casos los objetos encontrados pasan a pertenecer al dominio público. En general los arqueólogos son partidarios de no tocar un yacimiento para que su trabajo, si se me permite el símil se parece a la autopsia practicada por el médico forense, se realice en las mejores condiciones. Este es el planteamiento de la legislación española y cualquier modificación parece muy lejana en el tiempo.

19. Por último y para finalizar, aparte de agradecerle enormemente su tiempo ¿qué razones daría usted a un coleccionista novel para que se inicie en el coleccionismo de moneda medieval frente al de otros períodos?

Para cualquier clase de colección lo mejor es leer mucho, tener una buena biblioteca y ser prudente. La moneda medieval está llena de misterio y de belleza y es una auténtica desconocida. Son unas monedas excelentes para aproximarse al románico y al gótico y una manera de abrir un libro con sus páginas en blanco dispuesto a que alguien comience a escribirlo.

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