lunes, 13 de febrero de 2012

Emisión de moneda en el Reino de Castilla y León

Tras la caída del Imperio Romano, las relaciones comerciales se deterioran enormemente volviéndose a situaciones de autarquía y a transacciones comerciales basadas en el trueque. Las escasas monedas que circulaban provenían del mundo árabe o de peregrinos y comerciantes europeos a través del Camino de Santiago, monedas de marcada influencia carolingia.

A lo largo del siglo XI cambia esta tendencia favorecida por un desarrollo económico, en parte derivado del Camino de Santiago y su potenciación por partes de los monarcas, que afecta al sector agrícola y a los distintos sectores artesanos y urbanos. Se produce un crecimiento demográfico que trae consigo una mayor demanda de productos, desarrollándose ferias y mercados, que necesitarán cada vez más de la moneda para mantener la incipiente economía comercial y mercantil.

La Caida del Califato de Córdoba provoca una disgregación en taifas, situación que aprovechan los reinos cristianos para anexionar territorios y exigir el cobro de tributos (parias), que en gran parte servían para financiar las construcciones de iglesias, hospederías y fortalezas

Alfonso VI va a ser el primer monarca en emitir moneda. Las primeras piezas fueron dirhemes de plata, más bien de vellón, por la poca cantidad de metal noble que llevaban, acuñadas en los años 1085-1086. Estas monedas mantenían la tipología árabe. A partir de 1088 se realizaron nuevas acuñaciones de vellón, dineros y óbolos, que contenían un 30% de plata y la leyenda ANFUS REX y en el reverso TOLETVO.

La emisión de moneda era prerrogativa real. Las primeras ciudades que acuñaron moneda fueron Toledo por poseer una ceca, León como Sede Regia y Lugo y Santiago, estas dos últimas ciudades por concesión del monarca a la iglesia y al “todopoderoso” Arzobispo de Santiago, Diego Gelmírez. Posteriormente Alfonso VI otorgará al obispo de Salamanca el derecho de acuñación. La circulación de la moneda en León, los dineros, va creciendo durante el siglo XII. Se generaliza las acuñaciones en oro y vellón. El Reino de León es el primer reino cristiano que acuña monedas de oro, adelantándose al resto en un siglo.

En los tiempos de Alfonso VII se mantuvieron las monedas de vellón con tipologías interesantes, como los retratos del monarca o presentándole como caballero, o los distintos leones, alusivos al Reino, en distintas posturas y morfologías. Con Fernando II se mantiene el sistema monetario con monedas de vellón, los dineros, y de oro, los maravedís. La tendencia no varía con el último monarca leonés, Alfonso IX, siendo más abundantes las monedas de vellón, llamadas leonesas, en cuya representación imperaba el León, en sus más variadas formas, y el retrato del monarca. Estas monedas eran usadas sobre todo en los mercados locales. Alfonso X lleva a cabo un intento de unificación de moneda con Castilla.

Fuente:http://www.leonreal.es/index.php?option=com_content&view=article&id=132&Itemid=198&lang=es

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