lunes, 11 de abril de 2016

El cruzado, contexto histórico y documental . Referencias a otras emisiones coetaneas

En diciembre de 2010 publicamos una entrada que explicaba origenes, causas, desarrollo y desenlace del enfrentamiento entre Pedro I y Enrique II. Hoy hablaremos nuevamente, de forma mas resumida, de ese episodio para situarlo como contexto historico de un tipo de moneda acuñada al hilo de dichos enfrentamientos por Enrique II, nos estamos refiriendo al cruzado.


Entrando en materia, Alfonso XI y Maria de Portugal tuvieron como hijo a Pedro, legítimo heredero al trono de Castilla y que reinaría como Pedro I, apodado el Justiciero por sus seguidores y como el Cruel por sus detractores. Fruto de relaciones extramatrimoniales de Alfonso XI con Leonor de Guzmán nació el que también sería futuro rey de Castilla, Enrique de Trastámara, recibiendo este título por adopción de Rodrígo Álvarez de las Asturias, Conde de Trastamara, ya que Alfonso XI lo considero hijo bastardo.

La rebelión de Enrique de Trastámara, que se sostuvo con el apoyo de la nobleza castellana, frente al rey Pedro el Cruel, intentó recortar las atribuciones de éste y, sobre todo, su influencia política. Esta alianza entre el hijo bastardo del rey Alfonso XI y la nobleza fue bien percibida por la población como un obstáculo a las leyes que Pedro promulgó en las Cortes de Valladolid de 1351, que promovían el comercio y la artesanía y la seguridad de las personas, y por supuesto, el fortalecimiento de la autoridad real frente a la nobiliaria.

El noble Juan Alfonso de Alburquerque se alzó como cabeza visible de la rebelión contra el Rey Pedro, recabando el apoyo de Pedro IV de Aragón. Sin embargo Alburquerque fracasa en sus planes de conspiración contra el Rey y muere envenenado en 1354. Es entonces cuando Enrique toma las riendas de la rebelión en apoyo de varios de sus hermanos. Ciudades como Toro y Toledo se alzan contra el Rey Pedro, pero la rebelión es sofocada con gran dureza en 1356 y Enrique tiene que huir a Francia con el rey Juan II y el delfín Carlos.

El Rey Pedro declara la guerra a Aragón y consigue tomar entre 1356 y 1361 varias ciudades aragonesas. El debilitamiento que Pedro I sufre tras esta guerra, hace que Enrique de Trastámara aproveche la coyuntura para apoderarse de Nájera en 1360, pero Pedro I lo derrota y Enrique de nuevo tiene que huir a Francia. Es en este punto cuando el conflicto castellano, se internacionaliza porque Pedro I se ayuda de las tropas del Príncipe Negro Eduardo (Reino de Inglaterra). Sin embargo los franceses pronto entendieron que Pedro I no podría pagar los montos monetarios acordados y emprederían su regreso a Inglaterra.


Representación de la Batalla de Nájera

Percibiendo que su rival quedaba en una difícil posición, Enrique de Trastámara consigue en Francia el apoyo de las “Compañias Blancas”, tropas sueldo formadas por bretones, ingleses, gascones, aragoneses e incluso castellanos antipetristas, procedentes de las guerras habidas entre Francia e Inglaterra, afines a Carlos V y capitaneadas por Bertrand Du Guesclin , Conde de Longueville, ganando para Enrique las plazas de Burgos, Astorga, Ágreda, Soria, Logroño y San Sebastián, y recibiendo asimismo para él la fidelidad de las ciudades de Ávila, Segovia, Talavera, Madrid y Cuenca.

Finalmente, Enrique conseguiría derrotar y dar muerte a Pedro I en la Batalla de Montiel, 1369, afianzando su reinado tras su ya proclamada coronación en el Monasterio de Huelgas en 1366.


El apoyo francés fue recompensado con el “cruzado”, moneda de baja calidad válida en todos los territorios de Enrique. El cruzado debe su nombre a la cruz que estas monedas tienen en el reverso, porque se quiso hacer prevalecer la idea que la guerra contra Pedro I era una cruzada, que contaba con la bendición de Dios, aspecto que queda reforzado en otras acuñaciones, por ejemplo, reales con la leyenda “DEI GRATIA”. En el transcurso del reinado de Enrique II, se devaluó el cruzado progresivamente, restando poder económico a los mercenarios que habían participado en su cruzada, que se vieron obligados a entregar grandes cantidades de su moneda para obtener de las otras "oficiales" del reinado, fortaleciendose asi la hacienda real. 

Cuenta la Crónica de Pedro Lope de Ayala, en 1369: "el rey don Enrique, estando en Toledo, ovo su consejo, que por quanto avia de facer grandes pagas a mosén Beltrán (Du Gluesclin), e a los extranjeros... E por todo esto, acordó de mandar labrar moneda; e fizo entonces labrar una moneda que decían cruzados, que valía cada un cruzado, un maravedí, e otra moneda que dexían reales, que valían a tres maravedís, e era moneda de baxa ley. E ordenó el rey que en cada arzobispado e obispado labrasen tal moneda, e púsola a renta; e montó gandes cantidades". Se confirma el texto de la Crónica con las monedas existentes de Burgos, Toledo, Cuenca, Ciudad Real, Atienza, Osma, Soria y Segovia (J. A. Almonacid).

Aunque durante la guerra civil (1366-1369) se fueron acuñando reales, cornados de vellón y cruzados, es a partir de 1369 cuando se produce una emisión masiva de estos últimos. El texto legal, único conocido hasta la fecha, que hace referencia sobre la emisión de cruzados -támbién de cornados y reales de vellón- es la Instrucción a la Casa de la Moneda de Murcia (en concretos dos documentos, el primero dado en Sevilla el 11-05-1369 Traslado del ordenamiento real sobre las monedas que se han de labrar en Sevilla, Córdoba Murcia; y el segundo de 15-05-1369 ). Archivo Municipal de Murcia.

La producción de cruzados que continuó hasta 1373, apreciándose en el transcurso del tiempo una clara degeneración del tipo, el peso y la liga, de tal forma que se pueden distinguir hasta tres tipos (Fuentes Ganzo):

a) El "cruzado canónico" que corresponde tanto a los tipos de cruz griega, como a los primeros de cruz latina, tal como dice la ordenanza de 1369 de "ciento veinte piezas por marco", esto es, de un peso teórico de 1,95 gramos (2,5 - 1,8 grs) en torno a los dos gramos. La paridad, 1 real de vellón = 3 cruzados (= 3 maravedís de cuenta) = 18 cornados = 30 novenes

Atendidos los emonumentos de las tropas francesas, se siguen acuñando cruzados de peor calidad, peso y ley, como se deriva del Ordenamiento sobre la baja de la moneda según lo acordado en las Cortes de Medina del Campo de 26 de junio de 1370:

b) Cruzados de 1370-71 de peso en torno a 1,5 gramos

c) Cruzados de 1371-73, en torno a 1 gramo.

d) Finalmente se produce una desmonetización del cruzado horadándolos o punzonándolos para su circulación por un valor ínfimo.

Este proceso degenerativo también es perceptible y similar en otras acuñaciones postbélicas a partir de 1370, tales como cornados y reales de vellón tipo anagrama y busto frontal. La paridad pasa a ser de 1 real de vellón = 1 maravedí (paridad al maravedí de cuenta) = 3 cruzados (2 cornados cada cruzado) = 6 cornados (6 por maravedí -1370- y 3 posteriormente -1371/2) = 12 cinquenes (y 6 posteriormente -2 por cornado-) = 10 novenes (10 por maravedí).

A continuación os mostramos imagenes de los tipos más frecuentes (Antonio Roma recoge hasta 24 variantes) aunque en ocasiones aparece alguna nueva variante desconocida hasta la fecha, véase 1 y 2.


Cruzado de cruz griega. Burgos. Áureo, 20/03/2014. Es el tipo más
conocido, con la leyenda ENRI cuartelada, se presenta en distintas variantes, 
sin ceca, con ceca, florón, iniciales a ambos lados...
Cruzado de cruz latina. Sin ceca. Áureo, 20/03/2014. Tipo más
escaso que el anterior, con la leyenda ENST cuartelada 
(ENRICVS-SECUNDVS -O SENNOR- TRASTAMARAE). 
Se trata de un cornado de emisión más tardía, una vez atendidos los emonumentos 
de las tropas francesas, conforme al según lo acordado en las 
Cortes de Medina del Campo de 26 de junio de 1370

Cruzado de cruz griega. Variante atribuida a Córdoba. Áureo, 20/03/2014. 
Caracteres de la leyenda ENRI coronados y busto entre iniciales
C y O
Cruzado de cruz griega. León. Áureo, 20/03/2014. 
Leyenda LEON en cuarteles. Probablemente el tipo más escaso conocido
Cruzado de cruz griega.Áureo, 20/03/2014. 
Se sustituyen caracteres por roeles en cuarteles, y en el tercero una S colgante. 
Atribuido a Sevilla








2 comentarios:

Fernando Álvarez Castro dijo...

Muy buena la entrada. Al respecto de la acuñación de cruzados hay un estudio, que no si conocerás, del año 1658 de Sebastián González de Castro, Ensayador Mayor de la Real Casa de la Moneda de Zaragoza, que menciona los problemas surgidos en el comercio por la baja calidad de esta moneda, dando algunos datos interesantes. Un saludo.

José David Rodríguez dijo...

Gracias por tu valiosísima aportación Fernando. No conocía ese estudio. Voy a intentar localizarlo. Un saludo

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